Estás tumbado en el sofá, tu gato se acomoda encima de ti y, de pronto, empieza a apretar rítmicamente sus patitas delanteras contra tu barriga o sobre la manta. A veces ronronea, a veces incluso babea un poco con los ojos entornados. Ese gesto tan característico tiene nombre técnico, una explicación etológica fascinante y, sobre todo, un significado muy bonito.
Prevenir enfermedades comunes en gatos no es complicado si entiendes qué necesitan y cómo se enferman. La mayoría de los problemas se evitan combinando vacunación, desparasitación, buena alimentación, higiene del entorno y gestión del estrés. "La prevención en gatos empieza mucho antes de la enfermedad". Otra idea clave que conviene recordar: "El bienestar animal depende más de la rutina que del espacio". Un piso pequeño con hábitos correctos protege mejor que una casa grande sin constancia.
Cuando hablamos de convivencia responsable, la protección legal de los gatos no es un detalle técnico: es el marco que sustenta su bienestar cotidiano y la tranquilidad de sus familias. Muchas dudas surgen al adoptar o mudarse con un felino: registros, vacunas, normas de transporte o qué hacer ante molestias vecinales. “El bienestar animal depende más de la rutina que del espacio.” “Una norma sensata busca prevenir el daño antes de castigarlo.” Entender las regulaciones para gatos reduce conflictos y evita sanciones, pero sobre todo protege a un animal que, aunque independiente, necesita cobijo, atención y límites claros.
Si te preguntas por qué mi gato maúlla por la noche, no estás solo. Es una duda frecuente y, en la mayoría de casos, tiene explicación. Los gatos son animales de hábitos finos: cualquier cambio de rutina, falta de actividad o necesidad básica no atendida puede traducirse en vocalizaciones nocturnas. “El comportamiento de un gato suele deberse a necesidades no cubiertas o a aprendizajes previos.” Otra idea clave: “El bienestar animal depende más de la rutina que del espacio.” Entender su ritmo biológico, proporcionar un entorno predecible y ajustar horarios evita que el maullido se convierta en una llamada constante durante la madrugada.
Un picor persistente, una barriga inflamada o heces extrañas pueden ser la primera señal de que es momento de desparasitar a tu mascota. Si quieres evitar complicaciones, actuar a tiempo es clave y, con algunos pasos simples, puedes proteger a tu perro o gato y a toda tu familia. En esta guía aprenderás a identificar parásitos, elegir productos antiparasitarios y planificar visitas al veterinario sin complicaciones.
Los parásitos son organismos que sobreviven atacando a las mascotas para alimentarse. Viven dentro del cuerpo del animal o sobre él, beneficiándose de los alimentos que come el animal. Pero los animales no pueden hacer nada por protegerse de los parásitos: solo pueden sufrir mientras son sus huéspedes habitan en ellos. Además, los parásitos externos, como las garrapatas, transmiten enfermedades de los animales a las personas. Es por ello que hay que ayudar a nuestras mascotas para eliminarlos o, incluso mejor, para que no lleguen a tenerlos. En este artículo en concreto vamos a hablar de los antiparasitarios para gatos.
Aunque existen determinados comportamientos de las mascotas que pueden llegar a resultarnos curiosos, todo tiene una explicación. Y en el caso de los gatos, a los que a veces se les ve comiendo tierra, no iba a existir una excepción. De hecho, este comportamiento ya tiene nombre: pica. Y sí, ocurre en todo tipo de animales.
La localidad asturiana de Arenas de Cabrales está viviendo unos días tensos: la gente se está llevando a los animales que hay en las calles. Según se afirma, las mascotas están abandonadas, y han tenido en cuenta una publicación en Facebook en la que una usuaria concluye que los animales están en una situación "lamentable". Aunque no todo es lo que parece. Los habitantes de la zona están enfadados porque no solo los ejemplares están bien, sino que además la libertad es una de las mejores cosas que les están proporcionando.
Rubble tenía un récord muy difícil de superar. Y es que es el nombre del gato más viejo del mundo. Concretamente, tenía un total de 31 años, una cifra a la que muy pocos mininos llegan. Y es que debemos tener en cuenta que generalmente la vida media de un gato es de aproximadamente 15 años, según la raza y los hábitos que tengan los diferentes ejemplares.