Guía práctica para desparasitar a tu mascota correctamente

Guía práctica para desparasitar a tu mascota correctamente

Escrito por: Javi   5 minutos

Un picor persistente, una barriga inflamada o heces extrañas pueden ser la primera señal de que es momento de desparasitar a tu mascota. Si quieres evitar complicaciones, actuar a tiempo es clave y, con algunos pasos simples, puedes proteger a tu perro o gato y a toda tu familia. En esta guía aprenderás a identificar parásitos, elegir productos antiparasitarios y planificar visitas al veterinario sin complicaciones.

Para que todo fluya con orden, iremos de lo esencial a lo práctico. Así comprenderás qué buscar, cómo eliminar parásitos internos y externos, y qué medidas de higiene sostienen una desparasitación eficaz a largo plazo.

Señales de alerta: cómo detectar parásitos en perros y gatos

Las pulgas suelen delatarse por picor, zonas sin pelo y puntitos negros en el pelaje (heces de pulga). Las garrapatas se adhieren a la piel, sobre todo en orejas, cuello y entre los dedos; revisa tras paseos por zonas verdes.

Los parásitos internos provocan diarrea, vómitos, gases, pérdida de peso o abdomen abultado. En las heces pueden aparecer segmentos blanquecinos como granos de arroz (tenias) o moco y sangre cuando hay anquilostomas u otros nemátodos.

Fíjate también en signos sutiles: encías pálidas (posible anemia), pelaje opaco, apatía o tos ocasional en ciertas infecciones. Si tu mascota arrastra la parte trasera, puede tener prurito anal por presencia de parásitos o glándulas impactadas.

Tipos de parásitos y riesgos para la salud

Entre los parásitos externos destacan pulgas, garrapatas y ácaros. No solo causan picor y dermatitis, también pueden transmitir enfermedades y desencadenar alergias intensas.

En el interior, los más comunes son lombrices intestinales (toxocaras), anquilostomas, tenias y protozoos como Giardia. Además de malestar digestivo, pueden afectar el crecimiento de cachorros y debilitar a animales adultos.

Un punto importante: algunas infestaciones son zoonóticas, es decir, pueden pasar a humanos, sobre todo niños y personas inmunodeprimidas. Por eso, la desparasitación es también una medida de salud pública en casa.

Pasos para desparasitar a tu mascota en casa de forma segura

Para empezar, pesa a tu mascota con precisión y elige el antiparasitario según especie, peso y edad. Lee el prospecto completo y respeta la dosis; una administración correcta aumenta la eficacia y reduce riesgos.

Si vas a usar comprimidos o jarabe, ofrécelos con comida para mejorar la tolerancia gastrointestinal. En el caso de pipetas, separa el pelo y aplícala sobre la piel seca, en puntos donde no pueda lamerse (entre omóplatos y, en perros grandes, a lo largo de la línea dorsal).

A continuación, planifica la repetición según el ciclo del parásito: algunos productos requieren una segunda dosis a las 2–4 semanas para cortar reinfestaciones. Complementa con higiene del entorno: aspira, lava textiles y recoge heces de inmediato.

Por último, vigila la respuesta: anota la fecha, el producto y los síntomas. Si persisten diarreas, picor severo o letargo, consulta a tu veterinario para ajustar el protocolo o solicitar un análisis coprológico.

Productos antiparasitarios: comprimidos, pipetas, collares y jarabes

Los comprimidos de amplio espectro son prácticos para parásitos internos, y algunos combinados también cubren pulgas y garrapatas. Los jarabes resultan útiles en cachorros o gatos reacios a tragar pastillas.

Las pipetas (spot-on) ofrecen protección rápida frente a pulgas, garrapatas y ciertos ácaros, con duración aproximada de 4 semanas. Los collares liberan principios activos durante meses y son una buena base preventiva en zonas de riesgo.

Ahora bien, evita mezclar productos sin consejo profesional para no duplicar principios activos. Importante: muchos insecticidas con permetrina son tóxicos para gatos; nunca uses un producto canino en felinos.

Calendario de desparasitación y visitas al veterinario

En cachorros y gatitos, se recomienda desparasitar internamente cada 2 semanas hasta las 12 semanas de edad, y luego mensualmente hasta los 6 meses. En adultos, mantén un plan trimestral para internos, ajustándolo al estilo de vida y zona geográfica.

Con respecto a pulgas y garrapatas, aplica prevención mensual durante todo el año si vives en climas templados o cálidos. En regiones con inviernos fríos, tu veterinario puede adaptar la frecuencia según estacionalidad y exposición.

Además, programa revisiones anuales e incluye un análisis de heces periódico (por ejemplo, 1–2 veces al año) para detectar infestaciones subclínicas. El profesional ajustará dosis, rotará moléculas cuando convenga y vigilará posibles resistencias.

Higiene del hogar y prevención de reinfestaciones

Para cortar el ciclo de vida de pulgas y tenias, lava mantas, camas y fundas a 60°C una vez por semana. Aspira sofás, rodapiés y alfombras, y desecha la bolsa de la aspiradora para evitar que queden huevos o larvas.

En el exterior, corta el césped, reduce maleza y limita el acceso a animales silvestres. Recoge las heces a diario y cambia con frecuencia la arena de los gatos, lavando el arenero con agua caliente y detergente suave.

Asimismo, trata a todas las mascotas del hogar el mismo día para evitar el efecto tiovivo de reinfecciones. Y crea recordatorios en el calendario del móvil para las dosis mensuales o trimestrales, según tu plan.

De la teoría a la acción: tu plan simple para hoy

Elabora una ficha con el peso actual, producto elegido y fecha de próxima dosis; una foto del lote y el prospecto te ahorrará dudas. Observa heces, piel y energía durante la semana siguiente y apunta cualquier cambio para comentarlo con tu veterinario.

Si hace meses que no revisas a tu perro o gato, pide una cita y solicita un control integral de parásitos según tu zona. Con constancia, buena higiene y el antiparasitario correcto, mantendrás a raya a pulgas, garrapatas y lombrices, y darás a tu mascota la calidad de vida que merece.

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