25 diciembre 2011 Bioficha, Domésticos, Salvajes

La cotorra del sol (Aratinga solstitialis) es un loro sudamericano

La cotorra del sol (Aratinga solstitialis) es uno de los loros americanos más vistosos. Su cabeza es de color amarillo y naranja intenso, el vientre es rojo anaranjado, las alas son amarillas, las remeras verdes y la cola tiene tonos oliva. Por último, el pico es negro, las patas grises y el anillo periocular de color blanco grisáceo. Los colores verdosos son más intensos en las hembras, que también tienen un anillo periocular más pequeño que los machos.

La cotorra del sol puede llegar a medir 30 centímetros y su peso es raro que pase de los 150 gramos. Se trata de aves monógamas, cuyo hábitat natural está compuesto por bosques abiertos, praderas o palmares de áreas tropicales. Hacen sus nidos en los huecos de los troncos de las palmeras en grandes áreas de Venezuela, noreste de Brasil y las Guayanas.

Las cotorritas del sol ponen entre 4 ó 5 huevos, que eclosionan a los 23 días, aproximadamente. No suelen tener demasiados problemas en la reproducción, si disponen de la tranquilidad y lugar adecuados. Su caja-nido debe ser bastante grande, pues el macho acompaña a la hembra por las noches. La longevidad de estas aratingas es ligeramente inferior a la de otras psitácidas, pueden vivir en torno a los 15 años.

La Aratinga solstitialis, o cotorra del sol, es originaria de Brasil y Venezuela

Las aratingas solstitialis se alimentan de frutas y semillas pequeñas. Estas aves no están en peligro de extinción inmediato, pero se hace necesario un control sobre su comercio, si se desea evitar que corra peligro su existencia. Durante los años 70 del siglo XX, fue un loro muy extendido en áreas de Guyana y Brasil, aunque ha sido exterminado, por desgracia, en grandes territorios de ambos países.

En cautividad, se recomienda no exponerlas a temperaturas extremas. Soportan bien el calor, pues su hábitat es tropical, aunque pueden aguantar hasta los 10 grados. Las patas son muy sensibles al frío. Una buena idea es ubicar a las cotorras solares, durante los días más crudos del invierno, cerca de fuentes de calor, con el fin de ajustar la temperatura ambiente a la de sus entornos naturales.

Vía | Wesapiens
Fotos | Flickr-turtlemom4bacon
Flickr-TheGut

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