16 febrero 2012 Bioficha, Salvajes

El buitre leonado puede contemplarse en ciertas áreas de la Península Ibérica

El buitre leonado (Gyps fulvus) es un ave rapaz perteneciente a la familia Accipitridae. Es un animal imponente, que puede superar los 250 centímetros de longitud. Es de mayor tamaño que el águila imperial ibérica, aunque ligeramente más pequeño que el buitre negro. Habita en determinados puntos de la Península Ibérica y se alimenta de carroña, que localiza por la vista.

Físicamente, el buitre leonado se caracteriza por el color marrón o pardo del dorso y espalda. Las plumas primarias tienen tonos negruzcos y las secundarias son marrones. Pero su largo y desnudo cuello es uno de los elementos más llamativos. Sobre los hombros, posee una gorguera de plumas blancas. Ambos sexos son prácticamente iguales, aunque las hembras tienen un menor porte.

El buitre leonado es un ave de costumbres gregarias, es raro ver parejas o ejemplares solitarios. Algunas de las áreas de la Península Ibérica, en las que puede apreciarse el majestuoso vuelo de estos animales, son: Valle de Belagua, Hoces de Arbayún, Marismas del Guadalquivir, Parque Nacional de Monfragüe etc. En ciertas zonas de la Cordillera Cantábrica también pueden verse, aunque son más escasos.

La conducta y hábitos de esta ave carroñera han sido objeto de multitud de estudios. En contra de lo que muchos piensan, los buitres localizan la carroña, valiéndose del sentido de la vista principalmente. Al parecer, no gozan de gran olfato ni de un portentoso gusto. Si un ejemplar descubre un foco de comida, sus vuelos en espiral llaman la atención del resto de congéneres, que pueden encontrarse a varios kilómetros a la redonda.

En los últimos tiempos, se ha discutido mucho sobre la agresividad de la especie con reses aún vivas, debido a la falta de carroña en el campo. Sin embargo, conviene saber que los buitres leonados no se acercan a ninguna pieza, mientras éstas conserven un pequeño hálito de vida. Diversas investigaciones así lo acreditan, aunque es cierto que prefieren los animales muertos recientemente, antes que otros cadáveres.

Existen dos subespecies: El Gyps fulvus fulvus es la nominal y su hábitat se extiende por el norte de África y la Península Ibérica. Por su parte, el Gyps fulvus fulvescens se encuentra en áreas de Afganistán, Pakistán y la India.

Vía | Pajaricos
Foto | Flickr-Ferrán Pestaña

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