17 enero 2010 Bioficha, Curiosidades, Flora

nuez de para

En el período de navidad, en las tiendas de fruta y en las mesas de los restaurantes de lujo, aparece, desde hace algunos años, una clase poco conocida de fruta seca.

Se trata de una especie de gran almendra oscura, alargada, de sección triangular, purísima. Después de haber forzado energéticamente su cáscara, se descubre una nuez blanda, oleosa, nutritiva, de sabor agradable, que recuerda vagamente al del coco.

Este fruto que ahora llega fácilmente al merado europeo, gracias a la rapidez de los transportes, y satisface la constante e insaciable curiosidad del consumidor, es la semilla de la nuez de pará o ‘Bertholletia’, árbol tropical que crece rico y espontáneo en la selva virgen de Brasil.

La planta, que es majestuosa e imponente, alcanza hasta los cuarenta metros de altura. Excepto, cuando se carga de abundantes frutos muy vistosos se confunde fácilmente en la espesura de ramas y hojas, ya que sus flores son menudas y amarillentas.

Tanto los frutos como las semillas son increíblemente duros. Los indígenas, para vencer la resistencia del envoltorio, deben recurrir a pesadísimas hachas, para poder recoger las semillas de las que extraen el aceite.

De las semillas prensadas se extrae el aceite: la industria moderna o usa como lubrificante o para la fabricación de jabones finos, pero los indígenas lo utilizan como condimento o como medio de comunicación.

Desde el Ecuador hasta el Trópico, todos los indios conocen las preciosas nueces. Cuando el gran fruto cae al suelo lo despedazan mientras las mujeres recogen cuidadosamente las semillas.

Fuente | El maravilloso mundo de las plantas – Auriga Ciencia

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