5 enero 2012 Medio Ambiente, Noticias

El fracking es una técnica de extracción de gas, que puede dañar los acuíferos subterráneos

El fracking es una técnica de extracción de gas, de próxima implantación en comunidades como Castilla y León, Cantabria y País Vasco. Consiste en inyectar agua, arena y sustancias químicas dentro de la tierra, con el fin de facilitar el flujo de gas. Este mecanismo tiene su origen en Estados Unidos, donde empezó a emplearse hace un par de lustros. Organizaciones ecologistas, de las tres regiones, denuncian la proliferación de este tipo de perforaciones, que pueden dañar y contaminar los acuíferos subterráneos.

Al parecer, el fracking (fracturación hidráulica) ya es una técnica muy cuestionada en otros puntos del planeta. Los ecologistas no entienden por qué ahora se intensifica su uso en el norte de España.

Recientemente, se ha constituido en Cantabria la Asamblea contra la Fractura Hidráulica. El principal caballo de batalla de esta organización es el proyecto de Arquetu. En abril de 2011, el gobierno cántabro otorgó a una empresa estadounidense un permiso de investigación, a desarrollar en los términos de nueve municipios de la comunidad. Está prevista, de manera inmediata, la perforación del primero de los pozos de sondeo. Los conservacionistas temen por el futuro de los acuíferos que surten a los ríos Saja y Nansa.

En el País Vasco, el escándalo estalló en octubre de 2011, cuando el lehendakari anunció una serie de prospecciones en la provincia de Álava. Este anuncio del presidente vasco se hizo durante una visita a un campo de extracción de gas natural, en la ciudad estadounidense de Dallas. En esa comunidad, la plataforma Fracking Ez Araba ya está luchando por impedir estas acciones, que harían correr serio peligro al acuífero de Subijana, el mayor de Álava.

En Burgos, también está previsto realizar una serie de perforaciones, tras el permiso de investigación concedido a Trofagás Hidrocarburos, por parte del Ministerio de Industria. Se le denomina proyecto Urraca y se llevará a cabo en los términos de Villarcayo, Medina de Pomar y Merindad de Valdivielso y Frías.

Resulta evidente que investigar nuevas posibilidades energéticas está muy bien pero, ¿qué precio estamos dispuestos a pagar por ello?. ¿Compensa la destrucción de acuíferos, tan valiosos, como el de Subijana?. Las plataformas conservacionistas lo tienen muy claro: No.

Vía | Público
Foto | Flickr-Gerry Dincher

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