12 octubre 2011 Peligro de extinción, Salvajes

El aguilucho cenizo víctima habitual de las cosechadoras

El aguilucho cenizo (Circus pygargus) es un ave rapaz de pequeño tamaño y de carácter migratorio. Su peso oscila entre los 200 y los 450 gramos, posee cola y alas largas. Nidifica en el suelo, en grandes zonas cerealistas y de secano, generalmente desarboladas. Este hábito conlleva graves riesgos para esta especie en peligro de desaparición, víctima habitual del hombre y las máquinas cosechadoras.

Cada primavera, los aguiluchos cenizos vuelven a Europa, tras su retiro invernal africano. Llegan con una misión fundamental: la reproducción. Durante la misma, estas aves son gregarias, aunque nunca nidifican a menos de cincuenta metros de otra pareja.

En la Península Ibérica, la mayor parte de ejemplares se alojan en grandes extensiones cerealistas de trigo, avena, centeno etc. Las labores de la cosecha tienen lugar durante los meses de mayo y junio, justo el momento en el que los polluelos, recién nacidos, se encuentran más indefensos. Muchas crías perecen debajo de cosechadoras y empacadoras. Las que sobreviven a los envites del hombre y sin la protección de los pastizales, se convierten en presas fáciles de las altas temperaturas y otros depredadores (zorros, milanos, serpientes etc).

La población de aguiluchos cenizos está descendiendo, de forma alarmante, en los últimos años. Todo ello, a pesar de las campañas de concienciación, que se realizan periódicamente entre agricultores y sociedad en general.

Con independencia de la mentalización de los hombres del campo, la solución pasa por la localización y señalización de los nidos, aplazar la quema de rastrojos, el apartado provisional de los pollos y la construcción de círculos de seguridad en torno a las áreas de nidificación. El objetivo es evitar los atropellos, provocados por las máquinas durante la siega del cereal.

Es conveniente resaltar la importante labor natural que desarrollan los aguiluchos cenizos. Una sola pareja consume, en el período de cría, más de quinientos insectos, una cincuentena de roedores y más de cuarenta reptiles. Se trata de una indudable acción de equilibrio ecológico, que se está perdiendo con la desaparición de estas rapaces. En España, sólo el diez por ciento de los polluelos de aguilucho cenizo salen adelante. El noventa por ciento restante sucumbe por la acción del hombre y otros elementos naturales.

La cifra resulta suficientemente dramática para que, de una vez por todas, tomemos en serio la más que probable desaparición de esta rapaz en nuestro continente.

Vía | Anser
Foto | Flickr-Don Macauley

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  1. Bitacoras.com 13 octubre 2011

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