21 julio 2016 Salvajes

cacatua

Las olas de calor son uno de los peligros a los que la avifauna tiene que hacer frente en su día a día para sobrevivir, sobre todo en verano. Como si de una paradoja se tratase, las aves que habitan en el desierto son de los seres vivos a los que más les afecta este fenómeno climatológico. Estos episodios incrementan la mortandad de multitud de especies de aves, y por causas del calentamiento global, las consecuencias para ellas podrían ser catastróficas.

A esta conclusión ha llegado BirdLife International que ha sido plasmada en el informe The Messengers en el que se detalla el impacto de las olas de calor en especies de aves como el colibrí de Allen (Selasphorus sasin). Las principales causas para que el calor afecte de forma tan contundente a estas aves se debe a su pequeño tamaño, la gran actividad que realizan durante el día y a su hábitat. El estudio muestra que cuando surge una ola de calor, la mortalidad se dispara y pone como ejemplo un caso ocurrido en 2011 en Australia donde más de 200 ejemplares de cacatúa negra (Probosciger aterrimus) murieron por esta causa.

Para determinar la influencia del cambio climático sobre la supervivencia de este tipo de aves, los investigadores Andrew E. McKechnie, de la Universidad de Pretoria, y Blair O. Wolf, de la Universidad de Nuevo México, analizaron las necesidades de agua y esperanza de supervivencia de 27 especies de aves en desiertos de Estados Unidos y Australia. En su análisis comparativo descubrieron que en 2018 los requisitos de supervivencia para estas aves serán mucho mayores, lo que se plasmará en un incremento de muertes.

“Las olas de calor no sólo afectan a las aves de los desiertos: al igual que ocurre con el resto de los seres vivos, el calor obliga a las aves a realizar un mayor gasto energético y genera un mayor estrés fisiológico para afrontar sus actividades cotidianas. A ello se añade la escasez de agua: las altas temperaturas someten a una mayor evaporación a los ya mermados niveles hídricos que existen en los humedales de ámbito mediterráneo, como es el caso de España, y hace que las fuentes habituales en las que beben y se refrescan sean menos predecibles. Esto implica aún más esfuerzos en la búsqueda de recursos y, en muchas ocasiones, mayores desplazamientos para encontrar alimento y agua. Todo esto afecta a la supervivencia de los individuos de muchas especies”,señala Blas Molina, biólogo y experto en fenología de SEO/BirdLife.

Fuente | SEO/Birdlife
Fotografía | Wikimedia Commons

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