14 noviembre 2009 Bioficha, Curiosidades, Peligro de extinción, Salvajes

ballenas

La vida en el interior de los mares ha sido siempre más fácil que sobre la tierra. Las grandes corrientes oceánicas mantienen el agua a una temperatura casi constante. Incluso cuando el mar se hiela, la capa de hielo alcanza a los sumo el espesor de dos metros y por debajo de esta capa, las aguas profundas están a varios grados sobre cero.

Un animal por gigantesco que sea, no se desplaza con menor facilidad a través de los océanos. El peso enorme de la ballena no descansa sobre su columna vertebral, como sucede con los animales terrestres. Es el agua y no el esqueleto del animal el que sostiene su cuerpo y la ballena se mueve con facilidad, dejándose llevar de las corrientes, molestándose apenas en mover perezosamente sus aletas o la cola. Pues el agua permite el desplazamiento en todas las direcciones, y a distancias infinitas, con un esfuerzo mínimo.

El mayor monstruo de que tenemos noticias no ha sido reconstruido a partir de sus restos fósiles de hace millones de años, sino que fue pescado en 1948. Era una ballena azul que media 30 metros de longitud y pesaba 150.000 kilos, tres veces más que los mayores dinosaurios conocidos.

Estos animales están dotados de una fuerza considerable. Se ha visto una ballena arponeada arrastrar en su huida, a la velocidad de 13 kilómetros por hora a un ballenero de vapor, con todas sus máquinas a presión, durante siete horas consecutivas, sin mostrar la menor fatiga. La potencia desarrollada puede calcularse en unos 400 caballos de vapor.

Ningún animal del mundo ha sido tan favorecido como la ballena por lo que toca a su alimentación. El elefante necesita aproximadamente dos kilómetros cuadrados de jungla para nutrirse, y los kilómetros cuadrados de jungla cada vez son más raros. Pero las ballenas disponen de océanos siempre vastos.

Fuente | Maravilla de la Naturaleza

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