18 marzo 2017 Peligro de extinción, Salvajes

tendido

Los tendidos eléctricos son una de las grandes amenazas a las que hacen frente las aves. Estos “asesinos silenciosos” acaban con la vida de múltiples especies, pero las principales perjudicadas son las grandes aves rapaces. A raíz de esta problemática surgió la Plataforma SOS Tendidos Eléctricos con el objetivo de que se apliquen las medidas necesarias para adaptar dichas infraestructuras y que resulten menos letales para las aves.

La agrupación ecologista GREFA, integrante de esta plataforma, ha denunciado la “sangría” que producen los tendidos eléctricos en las aves rapaces. Un flujo constante de muertes que afecta a especies amenazadas como águilas imperiales, águilas perdiceras, águilas reales, avutardas o búhos reales. Más allá de la evidente pérdida de biodiversidad, se apunta otro problema directo: el derroche de dinero en ayudas públicas que se produce con cada una de estas muertes.

El principal problema que presenta la adaptación de los tendidos eléctricos es que debe hacerse de forma uniforme, ya que como destacan SEO/Birdlife y GREFA las aves “no entienden de fronteras ni espacios protegidos”. Una afirmación que queda patente cuando señalan que muchas de las muertes por electrocuciones se producen a pocos metros de lugares que sí están adaptados para proteger a las aves.

Los ecologistas han incidido en que el decreto aprobado en 2008 estableció la “obligación de adoptar medidas antielectrocución y anticolisión en las Zonas de Protección de la península ibérica, aunque su aplicación ha sido cuanto menos irregular y en muchos casos poco efectiva. En la actualidad, solo ocho comunidades autónomas tienen normas propias para fijar como obligatorias estas medidas de protección.

Fuente | Efe Verde
Fotografía | Pixabay

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