26 mayo 2011 Curiosidades, Paleontología

Gracias a la presencia del olfato el cerebro evolucionó de manera más rápida. Recordemos que los mamíferos se caracterizan por tener un sentido del olfato muy desarrollado. A medida que las especies fueron evolucionando se fueron viendo que los cerebros iban creciendo en su tamaño.

En la naturaleza existen diferentes elementos con olor propio, como las rosas, el pescado o el estiércol, estos aromas son captados por los mamíferos. Esta característica que ellos tienen, la de tener un buen sentido del olfato, ha permitido que sus cerebros evolucionen de manera más rápida.

Los investigadores reconstruyeron, mediante los fósiles, dos mamíferos pertenecientes al periodo Jurásico, el Morganuocodon y el Hadrocodium, viendo que sus cerebros evolucionaron en diferentes etapas.

La evolución más importante se dio gracias al sentido del olfato, pero el tacto y la sensibilidad al vello corporal no se quedaron atrás, lo mismo que la coordinación neuromuscular y la habilidad para provocar movimientos musculares por medio de los sentidos.

Para la investigación se usaron diferentes técnicas, por ejemplo, imágenes obtenidas por rayos X, así pudieron reconstruir los cerebros de fósiles con más de 200 millones de años que vivían en zonas como China.

Cuando se comparaban los moldes de estos cerebros, con los de otros fósiles, por ejemplo, reptiles, se vieron que los cerebros de ellos eran mucho más grandes que los de los precursores de los actuales mamíferos.

Después de la extinción de estos animales los mamíferos empezaron a desarrolla su sentido del olfato, mediante el cual en algunos casos llegaron a dominar un mundo nuevo repleto de aromas y fragancias, y así el cerebro creció en tamaño.

Vía | RTVE
Foto | Flickr – Jonycunha

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