29 abril 2010 Medio Ambiente, Noticias

Catástrofe ecológica en el Golfo de México

Calentamiento global, emisión de gases de efecto invernadero, nulas políticas tendientes al desarrollo de energías renovables. La historia de siempre. Probablemente se avecina la peor catástrofe ecológica de los Estados Unidos, tras el hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon en el Golfo de México, el pasado 22 de abril de 2010. Los culpables tienen nombre y apellido: el presidente Barack Obama, los congresistas, y los directivos de la empresa petrolera British Petroleum (BP), en ese órden. Las víctimas: los pobres 11 desaparecidos en el accidente, el equilibrio ecológico en la zona y en el planeta. Tal vez esta es la forma que tiene Estados Unidos de festejar El Día de la Tierra.

Ahora, las autoridades del país más contaminante del mundo, se muestran preocupadas. Es tarde. No hubiesen sido necesarios los esfuerzos tendientes a detener la terrorífica mancha de crudo de 965 kilómetros de circunferencia, si el presidente Obama no hubiera impulsado la búsqueda de hidrocarburos mar adentro, manifestando un notable cambio de rumbo en su política al respecto. La sed de petróleo parece no haber sido aplacada con los barriles manchados con la sangre de un Iraq desvastado.

Mapa del derrame de petroleo en el Golfo de México

Las excusas y las medidas paliativas, antes que las preventivas, serán las protagonistas en los próximos días. Los departamentos del Interior y de Seguridad Nacional de Estados Unidos ya anuncian una investigación. La Guardia Marina está usando robots para cerrar la válvula en el fondo del mar. La empresa BP comenzó la construcción de un domo para capturar el escape de petróleo antes de que alcance la superficie, tarea que finalizará dentro de cuatro semanas, aunque existe un pequeño detalle: según los especialistas, la mancha negra llegará a las costas dentro de un par de días. Acaban de iniciarse los incendios controlados como una solución rápida al inexorable avance del crudo, pero los desesperados ecologistas alertan sobre las emanaciones tóxicas que afectarán tanto al ecosistema como a la atmósfera. Una vergüenza mundial. No hay más escrúpulos ni límites.

Grandes derrames de petróleo en los mares del mundo

  • 1991: aproximadamente 1.968 millones de litros derramados intencionalmente en la primera Guerra del Golfo.
  • 1979: aproximadamente 529 millones de litros derramados tras la explosión de un pozo en la bahía de Campeche, México.
  • 1979: aproximadamente 340 millones de litros derramados en la costa de la isla Trinidad tras el choque de un buque petrolero griego con otra embarcación.
  • 1983: aproximadamente 302 millones de litros derramados luego de que un buque se estrellara contra una plataforma petrolera.
  • 1989: aproximadamente 41 millones de litros derramados en las costas de Alaska en el desastre de la Exxon Valdez.

Es la hora de que se acabe esta manera suicida de manejar el mundo. Sin embargo no es la primera vez, ni será la última que estas catástrofes ocurran. Mientras tanto las costas de Louisiana, Mississippi, Alabama y Florida aguardan con ansiedad las novedades. Las tortugas marinas en peligro de extinción, los delfines, las marsopas, los cachalotes y las aves marinas no saben lo que les espera. Obama, los congresistas y el resto de las autoridades se están ocupando, suponemos, apelando a nuestra ingenuidad, preocupados por los daños que podría sufrir el planeta y no por miedo a perder el apoyo de la opinión pública. Finalmente, la petrolera British Petroleum declama a los cuatro vientos que está invirtiendo más de 6 millones de dólares diarios para contener el derrame. Sobre las inversiones para avanzar en el desarrollo de las energías alternativas, nadie habla. Del ahorro energético, el silencio es estruendoso.

Vía | BBC y El Mundo

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