15 octubre 2009 Curiosidades, Noticias, Paraiso Natural, Salvajes

buho

Un estudio reciente publicado en la revista Trends in Ecology and Evolution, afirma que los sonidos que son producidos por el tráfico de los coches, las plantas industriales, las máquinas de construcción de inmuebles, etc., producen interferencias nocivas para la comunicación de muchos animales. Sostienen que la contaminación auditiva se ha vuelto tan intensa que está amenazando la biodiversidad.

Este estudio prueba que la contaminación de los ruidos urbanos no afecta solamente a los seres humanos, sino que interfiere también en el equilibrio ecológico y animal. Muchos animales poseen un sentido auditivo extremadamente sensible, una herramienta que todos ellos necesitan para su supervivencia como especies. Por ejemplo, los murciélagos que se guían por el sonido para poder mantener el vuelo.

También los búhos utilizan su fino oído para rastrear a sus presas. A raíz de estas investigaciones, los científicos han encontrado que los murciélagos evitan sobrevolar por zonas ruidosas, como ciudades densamente pobladas o con vías de tráfico continuo.

También, las hembras de cierta clase de rana gris en poblaciones asentadas cerca de vías de paso de automóviles, tienen dificultades para encontrar el llamado del macho, en épocas de apareamiento. Esto está sucediendo, especialmente, en Canadá, donde estas especies de ranas están disminuyendo a medida que el tráfico aumenta.

El estudio muestra las especies de pájaros de bosque que evitan sistemáticamente los grandes conglomerados humanos y sus ruidos constantes, sobretodo, en Holanda; y en África, donde especies de primates y carnívoros caen arrollados en las vías del tráfico, trastornadas por los ruidos de los coches.

Muchos animales con esa aguda sensibilidad auditiva están más acostumbrados a la quietud relativa de los grandes espacios naturales, con sus propios sonidos armónicos, y los ruidos ensordecedores de las ciudades los confunden y aturden terriblemente.

Los científicos confirman que la contaminación auditiva está afectándolos de forma comprometedora para su propia supervivencia. Y en el Amazonas, especies de insectos terrestres que utilizan el sonido para cazar, también evitan especialmente aquellas áreas donde se construyen los caminos de los coches.

De acuerdo con estos estudios, el ruido producido por los humanos se escucha más allá de una cuarta parte de las horas del día, en más de la mitad de los 55 lugares, en los 14 parques naturales estudiados hasta la fecha. Los científicos aseguran que es necesario aplicar ciertas técnicas de mitigación de ruido, que incluyen superficies de caminos más tranquilos, barreras de ruidos y la restricción de viajes motorizados en las áreas naturales protegidas.

Vía | BBC news

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