27 octubre 2015 Peligro de extinción, Salvajes

lince-iberico

Aunque parecía que las poblaciones de lince ibérico habían sufrido un respiro en lo que atropellos se refiere, dicha tendencia se rompe de nuevo. Hongo, que era un ejemplar nacido en 2011 en la población de Doñana-Aljarafe, en la zona de Aznalcazar (Sevilla), fue atropellado el 22 de octubre en la A23 cerca de la población de Vila Nova da Barquinha (Portugal).

Se trata de otro ejemplar de lince viajero como Kentaro, aunque mucho más comedido en la distancia recorrida. Hongo se había introducido en Portugal recorriendo una distancia de más de 250 kilómetros respecto a su población de origen. Un dato que nos vuelve a demostrar la gran movilidad que pueden tener esta especie cuando se encuentra en libertad. Desgraciadamente, la aventura de Hongo ha llegado a su fin, y lo ha hecho una vez más por causa del hombre.

Un lince ibérico que desde joven luchó por su supervivencia, ya que según Iberlince, “Hongo” había sobrevivido en 2012 a la trampa mortal que pudo suponer la caída en una balsa de riego ubicada en el Corredor Verde del Guadiamar. Un escollo que logró superar tras su traslado al centro Acebuche y que tras su recuperación fue liberado. A partir de ese momento, inició su particular viaje que le llevó a cruzar las fronteras portuguesas.

Balsas de riego, carreteras y la acción directa de los seres humanos son algunos de los peligros con los que los linces ibéricos deben lidiar (quitaría el término taurino “sortear, eludir”). Una vez más se antoja necesario pedir que se introduzcan más protecciones que garanticen la supervivencia de esta amenazada especie que año tras año se ve mermada por los atropellos.

Vía | Efe Verde
Fotografía | Lynxexsitu

También te puede interesar

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *