28 mayo 2009 Bioficha, Medio Ambiente, Salvajes

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Durante el otoño, los gorriones se agrupan en bandadas incalculables y constituyen una verdadera plaga para agricultores de algunas zonas; atacan los granos sujetos a las espigas además de los caídos, razón por la cual son combatidos a toda costa, espantándolos de los cultivos y destruyendo sus nidos. Aún durante el invierno, se ven vagando por los campos en grupos y parejas abundantes en las dormideras; no obstante, las poblaciones varían de un año para el siguiente.

No es fácil advertir la diferencia entre el gorrión común y el Moruno, propio exclusivamente de España y el norte de África, limitado en otros sectores de Europa por variaciones ecológicas. El Moruno tiene el cuello de un color más oscuro, el pecho negro y el dorso rayado o moteado en tono pardo oscuro. Prefiere generalmente las zonas campestres a las urbanas y sus trinos son más musicales que los del común. El común se ve mucho más claro, es más ruidoso, y gusta de visitar construcciones humanas.

El nido lo construyen entre febrero y abril, usando hierbas entrelazadas y plumas; es suspendido de un pino o colgado debajo de un nido de cigüeña o ave de presa. Entre abril y junio tienen el momento de puesta de 3 a 7 huevos blanco azulados con manchitas oscuras, de los cuales se crían solo dos o tres polluelos. El tiempo de incubación no supera la quincena, y alrededor de los 12 días ya pueden los pollos abandonar el nido. Se alimenta básicamente de semillas, y durante la primavera busca también insectos y larvas para su alimento y el de las crías.

Fuente | Gorrión Moruno

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