17 julio 2015 Salvajes

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Los aviones son pequeñas aves parecidas a las golondrinas en cuanto a su apariencia y costumbres muy similares como la forma de elaborar sus nidos. A muchas personas el nombre de avión lo identifican inmediatamente con el medio de transporte, por lo que cuando se habla de estas aves suele ocasionar situaciones chocantes entre aquellos que los conocen y los que no.

En España pueden encontrarse tres especies distintas de aviones: el avión común (Delichon urbicum), el avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) y el avión zapador (Riparia riparia). Todas ellas son muy similares, pero como no podía ser de otra forma, son distintos entre ellas y tienen sus particularidades que los hacen únicos. No se trata de unas aves especialmente amenazadas, aunque la destrucción de sus nidos está haciendo mella en sus poblaciones.

El avión común (Delichon urbicum) es quizá el que más está extendido por la península. Se trata de aun ave de pequeño tamaño, de colores oscuros negro-azulados que contrastan con su pecho de color blanco. Es un ave muy gregaria que suele avistar en gran número y que suele verse en España al ser un ave que está muy ligada al medio urbano y por lo tanto muy fácil de ver sobre todo en época de cría, ya que se trata de un ave migratoria que está temporalmente en nuestro territorio para pasar los meses de verano.

España cuenta con la población más grande de avión común, aunque se desconoce el número exacto de ejemplares que residen aquí, pero se estima que hay entre uno y tres millones de estas aves. Su alimentación es fundamentalmente insectívora, lo que los convierte en unos ávidos devoradores de mosquitos lo que son unos excelentes aliados en los meses de verano. Sus nidos son fácilmente reconocibles al estar situados por lo general debajo de cornisas y aleros de las contrucciones humanas y por su forma iglú de barro, donde crían a sus polluelos.

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En lo que se refiere al avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) es la única de estas aves que está presente todo el año en la península ibérica. Al contrario que su pariente el avión común, es un ave más rural y distribuida de forma mucho menos uniforme. Es la más grande de las aves de esta familia aunque eso no significa que sea un ave de gran tamaño, ya que es bastante pequeña.

Sus hábitos de alimentación son como los del avión común, fundamentalmente pequeños insectos voladores que atrapa gracias a su gran agilidad a la hora de volar. Sus nidos se confunden facilmente con los de la golondrina, por lo que puede ser complicado identificarlos, una factor que nos puede indicar que se trata de avión roquero es la zona zona de nidificación, las golondrinas lo hacen por lo general en entornos urbanos. Su naturaleza agreste hace que sea algo más complicado de avistar, aunque su plumaje de color pardo y su estilizada figura hacen que sea difícil de confundir con otras aves de esos entornos.

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Por último, encontramos al avión zapador (Riparia riparia) es el ave de menor tamaño de esta familia alcanzando únicamente los 12 cm de longitud. Su aspecto es similar al del avión común, aunque su plumaje es de color pardo con la zona del pecho blanca. Es el avión que menor distribución tiene en la península ibérica y quizá el más complicado de ver, ya que habita casi exclusivamente en los taludes y graveras de los ríos.

Al contrario que sus “primos”, el avión zapador no construye cestillos de barro para nidificar, ya que establece su nido en túneles escavados en la los taludes donde viven, forman colonias bastante numerosas y en muchas ocasiones son compartidos los taludes con los abejarucos. A eso hay que añadir que en nuestro país su nidificación es bastante extraña, y suele ser una especie que nos visita de paso en su proceso migratorio. Su número en nuestras fronteras es bastante fluctuante y no hay un censos que estimen el volumen de su población.

Como podéis ver, cuando nos hablen de aviones, no solamente tenemos que pensar en los aparatos que vuelan, si no que son un grupo de aves insectívoras que por lo general gozan de protección al ser beneficiosas para las personas al consumir ingentes cantidades de moscas y mosquitos, y también deberemos de respetar sus nidos y pensar que las molestias que nos pueden causar durante unos pocos meses al año son compensadas con creces al consumir insectos que de no estar serían plagas.

Fuente | SEO/Birdlife
Fotografía | Eugene Archer, Victor, Sergey Yeliseev.

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