El censo del lince ibérico en 2017 se cerró con 547 linces viviendo en libertad

El censo del lince ibérico en 2017 se cerró con 547 linces viviendo en libertad

Escrito por: Jorge Rubio    22 enero 2018     Sin comentarios     2 minutos

El censo del lince ibérico en 2017 se cerró con 547 linces viviendo en libertad pese a la alta mortalidad del año 2017 en el que perecieron 58 de estos felinos.

Como de costumbre por estas fechas se han hecho públicos los datos del censo de las poblaciones de lince ibérico que habitan en la península. A pesar de que 2017 se cerró como un año especialmente cruento para la especie en el que se registraron multitud de muertes por atropellos, el balance es positivo ya que hay 64 linces más que en 2016. La cifra total a principios de 2018 de lince ibérico en libertad según el programa Life Iberlince ha sido de 547.

Las poblaciones se concentran en los territorios de Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Portugal, aunque la comunidad andaluza sigue siendo el principal feudo de la especie. Allí se han censado 402 ejemplares, cinco más que el año pasado. Sin embargo, este crecimiento se ha visto lastrado por el gran número de muertes no naturales que se produjeron en 201 que se elevaron hasta los 58. Una merma importante que de no corregirse puede volver a comprometer una vez más la supervivencia del lince ibérico.

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Precisamente este elevado número de muertes supone un duro golpe para los esfuerzos de reintroducción de la especie y los distintos programas que buscan salvar al lince ibérico de la extinción. A lo largo de los últimos 5 años han muerto 98 de estos felinos, con la particularidad de que un 80% de ellos habían sido liberados por los distintos programas de reintroducción de la especie. Todo un esfuerzo desperdiciado y que se agrava todavía más si se analiza el alto coste económico que supone cada una de estas muertes.

Este alto porcentaje no es casual ya que según señala Theo Oberhuber de Ecologistas en Acción: “al estar criados en cautividad no tienen la misma capacidad de reacción, adaptación“. “No existen estudios específicos, pero es evidente que son animales con un mayor riesgo. No han tenido el mismo periodo de aprendizaje en los primeros meses de vida”, concluye.

Una situación que se está intentando mitigar con la adaptación de las vías de circulación que atraviesan los territorios del lince ibérico pero que deben ir acompañadas de una mayor concienciación por parte de los conductores que las atraviesan. Para WWF esta es una cuestión que debería enfocarse desde la seguridad vial ya que se estima que aunque los datos oficiales señalan que en las carreteras mueran cada año 365.000 animales se cree que puede superar en realidad los 10 millones de vertebrados.

Fuentes | Efe Verde y El Diario.es


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