9 diciembre 2008 Medio Ambiente, Salvajes

842.jpg

Millares de grullas comunes han llegado a Castilla-La Mancha para invernar, lo que la convierte en un lugar único para disfrutar de este singular atractivo ornitológico.

Cada año se estima que la Península Ibérica recibe entre 70.000 y 80.000 grullas comunes, lo que supone entre el ochenta y el noventa por ciento de estas poblaciones, que eligen alguna de las más de sesenta áreas de invernada que se conocen, muchas de ellas, consideradas Áreas Importantes para las Aves (IBA’s).

Tras recorrer un largo trayecto de algo más de 2.500 kilómetros de distancia, la grulla común llega a esta región proveniente de países como Noruega, Finlandia, Alemania, Rusia, Estonia, Polonia o Suecia, para ocupar unos territorios que le ofrecen el alimento que necesitan, lejos de las bajas temperaturas que se registran en sus países de origen. Las grullas se convierten en estos meses en un atractivo del turismo ornitológico.


Este ave no pasa desapercibido para nadie, ya que resulta fácil identificarlo por su plumaje gris ceniza y su gran envergadura, el cual supera el metro de altura.

h3nsjc5n283bjx7h.jpg
Las grullas pasan la mayor parte del día en los comederos, donde llegan al amanecer, mientras que a la puesta del sol acuden a los dormideros que se encuentran en las zonas humedales.

En Castilla-La Mancha son muchos los lugares en los que se puede observar la grulla común, puesto que eligen muchos de sus espacios húmedos como lugar de descanso y muchas dehesas como lugar apropiado para alimentarse.

Uno de los lugares de estancia de estas aves son los parques nacionales de Cabañeros y Las Tablas de Daimiel, además de otros enclaves de la provincia de Ciudad Real como el Valle de Alcudia.

Los complejos lagunares de Alcázar de San Juan y Quero, en las provincias de Ciudad Real y Toledo, o el de Pedro Muñoz-Manjavacas, que se extiende por las provincias de Cuenca, Ciudad Real y Toledo también destaca por la importancia ornitológica que tiene para la grulla común en paso.

Uno de los lugares más significativos de estancia de estas aves es la laguna de El Hito, en Cuenca, donde la grulla descansa y se alimenta en paso, aunque, cada vez es más frecuente verlas permanecer todo el invierno distribuyéndose por el entorno de este espacio natural.

Las lagunas de Puebla de Beleña, en Guadalajara, son una importante estación de descanso para la grulla común en migración entre los cuarteles de invernada en Extremadura y la laguna de Gallocanta, al igual que el embalse de Buendía en esta misma provincia.

Los embalses de Rosarito y Navalcán en la provincia de Toledo, son otros enclaves determinantes para la grulla común, donde se concentra un buen número de ejemplares de estas aves durante el invierno.

Vía | Soitu

Comentarios

Enlaces y trackbacks

  1. Ya están aquí las grullas 29 noviembre 2011

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *