18 octubre 2015 Enfermedades, Noticias, Salvajes

Elefantes

Por muchos elefantes que se estudien y se examinen, siempre se llega a la misma conclusión: solo un pequeño porcentaje de los ejemplares desarrolla cáncer. Algo sorprendente y que ha tenido en duda a los científicos durante décadas. Sin embargo, las múltiples preguntas que había se han resuelto gracias a un estudio de las universidades de Utah y Arizona. Estas, en colaboración con investigadores del Centro Ringling Bros para la Conservación de Elefantes han permitido aclarar lo que sucede en estos populares animales.

Los resultados son bastante esclarecedores: los elefantes tienen un total de 38 copias modificadas adicionales del gen encargado de codificar la proteína p53. Esta tiene una función de inhibición de tumores, lo que les permite poner en marcha un particular mecanismo para matar las células dañadas que están en riesgo de volverse cancerosas. La principal diferencia respecto de los humanos es que solo tenemos dos copias, lo cual dificulta la lucha contra la enfermedad.

Joshua Schiffman, oncólogo pediátrico y uno de los encargados de la investigación, ha confirmado que los elefantes únicamente tienen una mortalidad por cáncer del 5%, porcentaje que se ve aumentado a entre el 11% y el 25% en humanos. De hecho, en el elefante africano se pueden encontrar hasta 40 copias de genes que codifican la ahora conocida p53. 38 de las mismas serían las retrogenes, es decir, copias modificadas y duplicadas.

Schiffman ha explicado el funcionamiento del p53:

Las células reaccionan al daño de manera típica, suicidándose. Si se mata a una célula dañada, esta ya no puede convertirse en tumor. Es la fórmula más efectiva. Los pacientes con el síndrome de Li-Fraumeni heredado tienen solo una copia del p53, lo que provoca que estén desprotegidos ante los tumores. El p53 es el responsable de la defensa.

Mientras que los elefantes parecen estar inmunizados ante el ataque de los diferentes tipos de cáncer, lo cierto es que los humanos están todavía en grave peligro. Quedan bastantes investigaciones por delante, aunque el objetivo está más que claro: conseguir que el p53 actúe también en nuestro cuerpo. O, al menos, conocer cómo consigue hacer frente a la enfermedad.

Vía | Nature
Foto | Pixabay – Mariamichelle

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