18 noviembre 2008 Bioficha, Noticias, Paleontología

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Este dinosaurio medía sólo dos metros de largo y pesaba 50 kilos. Este pequeño dinosaurio carnívoro, cuya descripción ha publicado la Revista del Museo de Ciencias Naturales de Buenos Aires, vivió hace entre 91 y 96 millones de años en lo que es hoy la Patagonia argentina. Sus restos fueron desenterrados a 270 kilómetros al nordeste de Comodoro Rivadavia, Chubut, cerca del pueblo de Buen Pasto.

Se encontraron los restos pertenecientes a 5 adultos, más concretamente 50 huesos. Entre ellos había una pata articulada, algunas vértebras del cuello, de la espalda, de la cola.

Los restos fueron hallados en una toba muy pura, sin señales de transporte, por lo que se interpreta esto como una prueba de gregarismo de la especie.

“El hallazgo de varios especímenes juntos en un mismo yacimiento podría interpretarse como evidencia de la difundida idea de que los dinosaurios carnívoros vivían en grupos y cazaban en forma coordinada, como lo hacen hoy los leones en la sabana africana”, comenta el doctor Fernando Novas, paleontólogo del Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.

“Sin embargo (agregó Novas, investigador del Conicet y coautor de la descripción del Aniksosaurio), aunque la evidencia parece firme en indicarnos que los Aniksosaurios se reunían en grupos, dudamos mucho que hayan desarrollado aptitudes de caza compleja. Al contrario, creemos más probable que se congregaran alrededor de cadáveres de otros dinosaurios, para alimentarse de dinosaurios que habrían muerto de forma natural o por el ataque de carnívoros de gran porte.”

Pero los mismos fósiles de los que Martínez y Novas se valieron para describir esta nueva especie sugieren que el Aniksosaurio no era precisamente lo que los paleontólogos llaman un “top predator“. Lejos de ubicarse en la cima de la cadena alimentaria del Cretácico Superior temprano chubutense, este “pequeño” dinosaurio carnívoro debió haber sido una buena presa, incluso para otras fieras aún más pequeñas.

Entre los huesos desenterrados hay un fémur en el que se preservan diminutas marcas triangulares, opuestas entre sí, las cuales pertenecerían a la dentadura de algún animal carnívoro mucho más pequeño que el propio Aniksosaurio.

Vía | Portalciencia

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