17 mayo 2008 Paraiso Natural

Turistas observando grupo de pingüinosEl misticismo que despierta la Antártida y la evolución de los transportes fomenta que unos 40.000 turistas al año se olviden de las bajas temperaturas y visiten el continente helado. Hasta ahora solo era en barco; desde enero también en grandes aviones.

La zona, sometida a los efectos del cambio climático, está sufriendo los efectos de un creciente turismo en su flora y su fauna. En 1966 se organizó la primera expedición turística a la Antártida; en los últimos 15 años se ha multiplicado por cinco los visitantes.

Los datos de los barcos que salen con destino al continente antártico indican que la mayoría salen del puerto de la Patagonia Argentina de Ushuaia; más de la mitad de los mismos son de países que no han firmado el Tratado Antártico y no se encuentran obligados a cumplir las medidas de protección ambiental del acuerdo.

El doctor en Ciencias Ambientales Martí Boada considera que las expediciones antárticas son “una de las formas turísticas con más emisiones y con un balance más negativo”. El científico calcula que un barco turístico de tamaño medio gasta unos 6.000 litros de gasóleo diarios y produce unos 200 Kg., de desechos diarios. Prácticas deportivas como el snowboard o el kayac están contribuyendo también a este deterioro.

En la Isla Decepción, lugar de habitual visita por su peculiaridad volcánica, se encuentran zonas de agua que se han adaptado para que los turistas puedan bañarse. Desde el propio Centro Superior de Investigaciones Científicas se da la voz de alerta sobre la llegada, de manera incontrolada de pequeños yates privados con pocos pasajeros a las costas de la Antártida.

La mayoría de los turistas antárticos deben pasar un proceso de desinfección de las suelas de los zapatos especiales antes de bajar del barco. A pesar de ello, 60 especies de plantas no autóctonas han sido descubiertas en la Antártida.

Invisibles semillas con una estrategia de colonización muy fuerte se adhieren a la ropa o cabello de los humanos que visitan la Antártida y germinan cuando caen al suelo antártico. En la Antártida sólo hay dos tipos de plantas superiores: el clavel antártico y el pasto antártico. Ya se pueden localizar amaranto, verónicas o senecio.

Turistas en la Antártida
La aproximación a grupos de pingüinos puede traer como consecuencia nuevos gérmenes patógenos o enfermedades como las depresiones o los cambios de comportamiento.

Es preocupante, por otro lado, el descenso del krill, una especie de gambas que es alimento habitual de ballenas y delfines. El deshielo y las capturas para elaborar comida de peces de cultivo son las amenazas de este crustáceo.

Como forma de tratar de paliar esta acción negativa sobre la Antártida se propone que viajen inspectores en los barcos turísticos para asegurar el cumplimiento de respeto ambiental. En el CSIC se considera que se deben regular la cantidad de turistas y de barcos que llega a la Antártida para, entre otras cosas, garantizar la seguridad de los propios viajeros. En 2007 se produjeron dos accidentes en los barcos Nordkapp y Explorer, aunque no hubo que lamentar víctimas.

Vía: el períodico

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