Pocos animales han cambiado tanto nuestra idea sobre la inteligencia como el pulpo común (Octopus vulgaris). Este cefalópodo resuelve laberintos, abre frascos con rosca y transporta conchas para usarlas como refugio. Y lo hace con un cuerpo blando, ocho brazos y un sistema nervioso repartido de una forma que ningún vertebrado comparte.
La cobaya doméstica (Cavia porcellus) lleva más de 3.000 años conviviendo con los humanos, primero en los Andes y hoy en salones de medio mundo. Se la suele presentar como una mascota "fácil" para niños, pero esa etiqueta ha jugado en su contra: durante décadas se han vendido y alojado solas, cuando su biología dice justo lo contrario.
Adoptar a un gato adulto (Felis catus) es una de las decisiones más agradecidas que puedes tomar. Pero también una de las que más paciencia exige. A diferencia de un gatito, el adulto llega con una historia detrás: puede haber vivido en la calle, en una colonia, con otra familia o encerrado en una jaula de protectora durante meses.
El gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) es uno de los primates más estudiados del planeta y también una de las pocas historias de conservación con final razonablemente esperanzador. Vive en un puñado de bosques nublados de África central, entre los 2.200 y los 4.300 metros de altitud, en un territorio compartido por tres países. Su población, aunque todavía pequeña, ha crecido de forma sostenida en las últimas dos décadas.
Si tienes un perro (Canis lupus familiaris) en casa, seguro que has interpretado cientos de veces el movimiento de su cola. Cola arriba y meneándose: contento. Cola baja: triste. La lectura popular es tan intuitiva como incompleta. La etología moderna lleva dos décadas demostrando que la cola funciona más como un indicador de activación emocional que como un termómetro de alegría.
Si convives con un gato, sabrás que su repertorio vocal va mucho más allá del clásico "miau". El gato doméstico (Felis catus) es uno de los mamíferos con un abanico sonoro más amplio entre los animales de compañía: se han descrito más de 20 vocalizaciones distintas, aunque la mayoría se agrupan en torno a siete grandes categorías.
Dejar al perro solo en casa es uno de los grandes retos de la convivencia, sobre todo si convive contigo desde cachorro o si ha pasado por una adopción reciente. El perro doméstico (Canis lupus familiaris) es una especie social que ha evolucionado durante miles de años junto al ser humano, así que pasar tiempo en soledad no es algo que le salga "de fábrica": se aprende.