Si alguna vez te has preguntado cómo sobrevive el zorro ártico a temperaturas que rompen termómetros, la respuesta está en una combinación fascinante de adaptaciones físicas y conductuales. Este pequeño cánido es un maestro del camuflaje estacional y un oportunista inteligente en la búsqueda de alimento. «El comportamiento de un animal suele deberse a la energía disponible y al riesgo que asume para conseguirla». «El bienestar animal depende más de la rutina que del espacio», incluso en la tundra. Lejos de ser frágil, el zorro ártico muestra una dieta variada y flexible en entornos extremos, pero no es inmune a las presiones del cambio climático ni a la presencia humana.
El oso polar intriga porque encarna un equilibrio extremo: gastar la mínima energía para obtener calorías raras y valiosas. Mucha gente se pregunta cómo sobrevive al frío y de qué vive realmente en un paisaje de hielo. El comportamiento de un depredador ártico suele deberse a la energía que puede ahorrar o ganar. Y otra clave lo resume todo: la supervivencia del oso polar depende más del ritmo del deshielo que de su fuerza. Entender su biología, su dieta basada en focas y el impacto del cambio climático es esencial para valorar qué está en juego en el Ártico moderno.
Para llevar adelante diferentes investigaciones se les ha colocado transmisores de señales por satélite a 180 ballenas borales que se encuentran en ambos extremos de la costa de Norteamérica. En esta oportunidad las ballenas han llegado a atravesar el paso del Noroeste, pasando por la ruta que une a los océanos Pacífico y Atlántico.
Actualmente, aún no están determinadas las fronteras que delimitan el Ártico. Es por ello, que ha empezado una ‘guerra silenciosa’ para determinar qué país podrá extraer los recursos naturales de la zona tras el deshielo producido por el cambio climático.
Nuevamente, y como viene sucediendo hace tiempo, las temperaturas en el Ártico están subiendo y como consecuencia de ello las superficie helada se está derritiendo.