El oso polar (Usus maritimus, antiguamente Thalarctos maritimus) pertenece a la familia Úrsidos al igual que el oso pardo, característico de la península Ibérica. El oso polar posee un mayor tamaño (entre 200 y 500 kg) que el resto de sus congéneres, en parte debido a su denso pelaje que le protege del frío. Incluso llega tener pelo en las palmas de las manos y de los pies, de esta manera queda completamente aislado del hielo.
Las regiones polares Árticas y Antárticas, centradas en los polos Norte y Sur, son los lugares más fríos de la Tierra. Sus temperaturas extremas, sus largos periodos de oscuridad y luz, y su paisaje severo y riguroso las convierten en lugares prohibidos para la mayoría de la gente. Sin embargo, la capa de hielo y nieve alberga secretos ocultos acerca de la historia de la tierra.
La cuenta corriente de los recursos naturales que posee la Tierra tiene un déficit de un 30%, el porcentaje en el que la demanda de la Humanidad ha superado la capacidad de abastecimiento del planeta. De seguir así, a mediados del año 2030 serán necesarios dos planteas Tierra para mantener el estilo de vida.