11 noviembre 2008 Noticias, Peligro de extinción, Salvajes

marfil de elefantes
Su silueta por los horizontes de África y Asia cada año se desvanece, el frío rugido de las armas en manos de cazadores furtivos y no furtivos pone fin al majestuoso elefante, el más grande de los mamíferos.

Llegará el tiempo que la maldad será juzgada, no solamente se pedirán penas por los crímenes contra los humanos, los animales asesinados también serán motivo de condena.

El mercado negro del marfil es disminuido por el llamado mercado blanco, como humanos que erramos de formas pacíficas y menos agresivas.

Leí sobre la subasta “legal” de 102 toneladas de marfil en los países africanos, recaudando 15 millones de dólares que serán destinados para la compra de equipos contra la caza, además de prestar ayuda a las comunidades que viven en el hábitat natural de los elefantes.

Es verdad que el golpe es duro contra los traficantes, que fácilmente sextuplicarían aquella venta, es verdad que los restos de marfil que se ofertaron son de animales muertos naturalmente o muertos por las poblaciones donde los paquidermos se volvieron hostiles por falta de comida.

Pero es verdad también la pena que refleja en mí, el saber que siempre hallamos uso a la transición de la muerte, puede ser grande la ganancia pero también debemos reflexionar que el método es tan parecido al de los cazadores, solamente habría que llamarlo legalidad. Espero que los hombres de ley no cometan pecado por tener más, que no se manifieste la corrupción, y que no termine un mercado blanco por volverse grisáceo.

No despertemos la creída idiotez de que porque se ha recuperado la población de elefantes en las últimas décadas se puede comercializar con restos que para mi entender, merecen respeto. El humano siempre tiene la facultad de darle valor monetario a todo, no vendamos como otros venden, quizá el fin es distinto pero todo es un mismo mercado. La búsqueda de ideas no carroñeras debe iniciar.

Vía | El Tiempo

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  1. Bitacoras.com 11 noviembre 2008

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