27 octubre 2009 Medio Ambiente, Paraiso Natural, Peligro de extinción

deforestacionindonesia

Indonesia es el país donde se concentra la población de bosques húmedos más extensa del planeta. Con más de 1 millón 900 kilómetros cuadrados de superficie, en Indonesia los bosques cubren casi dos tercios de su territorio. Los bosques húmedos tropicales se consideran las zonas ecológicas más ricas de la tierra. Pero desgraciadamente, en Indonesia, la destrucción de estos bosques llega al alarmante promedio de 2 millones de hectáreas por año.

Tal es el grado de gravedad de su destrucción que ha sido registrado en el Libro Guinnes de los récords mundiales. Las causas principales parecen ser la tala ilegal y la quema que destruye los árboles que cubren la mayor parte del territorio selvático. Pero lo más grave, es que esta práctica lo convierte en el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero, detrás de los Estados Unidos.

Los informes del gobierno presentan datos realmente preocupantes. Del total de la emisión indonesia de dióxido de carbono a la atmósfera, alrededor de 2,3 toneladas, el 80% se producen como consecuencia directa de la tala y la quema de los bosques. El precedente de este escenario viene del antiguo régimen de Suharto, que dio vía libre a la explotación del territorio forestal.

A pesar del compromiso del actual gobierno y las presiones internacionales; como Estados Unidos, que ofreció a Indonesia la condonación de su deuda, a cambio de que finalizara la explotación y la tala indiscriminada de estos bosques , la situación ha llegado a un punto tal que no parece haber una solución a corto plazo.

La irresponsabilidad de la administración pública debe mucho a este actual caos; pues la corrupción y las continuas irregularidades en la gestión oficial, han permitido que se extienda la tala ilegal, responsable principal del daño causado a la destrucción progresiva de los bosques húmedos de Indonesia.

Si la tala ilegal arrasa con 10 millones de hectáreas de bosque anualmente, la tala legal contribuye igualmente al progresivo deterioro. Las empresas fabricantes de aceite de palma aumentan su demanda sobre este usufructo de la tierra y como consecuencia, la tala legal se desarrolla sin el debido control estatal. El gobierno continúa cediendo los permisos para la deforestación de las turberas para plantar palma en su lugar.

Las plantaciones de palma de aceite proliferan en Sumatra y Borneo, donde ya se han convertido en una amenaza directa para la biodiversidad y la supervivencia de especies como el orangután, cuya base alimenticia se encuentra, principalmente en los árboles de la selva húmeda, en los frutos de las turberas. Sin mencionar las profundas cicatrices que la erosión del suelo está sufriendo debido a estas prácticas.

Vía | ecologiablog

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