4 agosto 2016 Domésticos

Gato

El microchip es una de las obligatoriedades más importantes en cuanto a la tenencia de algunas mascotas. De hecho, disponer de él en animales como los perros es legalmente obligatorio. Se puede implementar gracias a una sencilla intervención. No obstante, también es necesario decir que podría no resultar útil. Al menos, durante la mayoría del tiempo en que esté instalado.

El microchip es solo un chip que se inserta en la piel del animal y que tiene guardado un código alfanumérico en el que se almacenan los datos del propietario. Esta información puede ser consultada gracias a una base de datos. En el caso de que suceda algo con la mascota, se puede leer el aparato con el fin de decodificar el código de barras y localizar al dueño del animal. Por ejemplo, si existe una desaparición se podría encontrar al perro fácilmente.

No obstante, el microchip puede llegar a no ser útil debido a varias razones. En primer lugar, los registros que existen no son nacionales, lo que significa que los animales se pueden perder en el caso de cambiar de comunidad autónoma. Además, algunos dueños desconocen que se puede llamar a un número de atención con el fin de denunciar una desaparición, robo o pérdida de las mascotas. Sería necesaria una actualización de la información almacenada en las bases de datos, además de más avisos en el caso de ocurrir algún problema.

Por lo demás, el microchip suele ser de bastante utilidad, aunque tenga estas deficiencias que hemos comentado y la mayoría del tiempo no lo vayamos a usar. En cualquier caso, será suficiente con efectuar algunos cambios para perfeccionar la herramienta.

Foto | Wikimedia Commons – Delusion23

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