5 noviembre 2011 Bioficha, Salvajes

El lagarto ocelado sirvió de alimento a las personas

El lagarto ocelado (Timon lepidus) es el más grande de todos los que habitan la Península Ibérica. Se trata de una especie robusta, que llega a pesar 350 gramos y medir más de 250 milímetros, sin contar la cola. Es un animal muy atractivo, con colores verdes y amarillos en el dorso y blancos y grisáceos en la zona ventral. La presencia de ocelos, unas manchas redondas y azules en su piel, dio origen al nombre de este llamativo lacértido. En determinados momentos de la historia lejana y reciente, sirvió de alimento a las gentes del campo.

Una particularidad morfológica del lagarto ocelado macho es la tenencia de dos hemipenes, cada uno de ellos con micro-ornamentaciones distintas de las presentes en otras especies del género. La variedad presenta dimorfismo sexual, los machos tienen una longitud de píleo y volumen de la cabeza mucho más grandes que las hembras, aunque el cuerpo de éstas posee mayor longitud relativa que el de los primeros.

Se han descrito gran variedad de subespecies del Timon lepidus. Así, nos encontramos con el Timon lepidus ibérica, Timon lepidus nevadensis, Timon lepidus oteroi y el Timon lepidus lepidus. Todas ellas están repartidas por diversas zonas de la Península Ibérica. Podemos ver lagartos ocelados en otros países de la cuenca mediterránea, como Francia o Italia. Les es indiferente la altura, los hay en áreas a nivel del mar y hasta en zonas situadas por encima de los 2.000 metros.

Aunque sigue siendo, por fortuna, una especie abundante en gran parte de la Península, se han detectado extinciones en áreas concretas de nuestro territorio. Detrás de estas desapariciones puntuales se halla, como casi siempre, la mano del hombre. En los años 70 del siglo pasado, se desarrollaron campañas institucionales contra los ocelados, pues se les consideraba animales dañinos. Estos lagartos sirvieron de comida, durante mucho tiempo, a pastores y gentes del campo. Se tuvo que esperar al año 1985 para que empezara a considerarse a estos lacértidos como especies dignas de protección.

Aparte del ser humano, el lagarto ocelado es presa fácil de carnívoros y rapaces de mediano y gran tamaño. Su estrategia de huida es la carrera hasta encontrar un refugio seguro. La característica posición, con la boca abierta y resoplando, es un mecanismo de intimidación al adversario. En un estudio sobre la dieta del águila calzada y en un análisis sobre 1.100 presas, se detectaron 73 ocelados.

Afortunadamente, en los últimos años ha crecido la concienciación en torno al lagarto ocelado. Incluso, han surgido centros de cría, que ayudan a proteger y mantener la especie, aparte de impulsar las repoblaciones en territorios donde se ha extinguido.

Vía | Lacerta.de
Foto | Flickr-Antecessor

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  1. Bitacoras.com 5 noviembre 2011

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