7 mayo 2010 Enfermedades, Noticias

Serpiente

Las cifras son escalofriantes: cada año las serpientes muerden a 5 millones de personas, la mitad de las cuales sufren los síntomas de envenenamiento. De esos ataques quedan 100.000 muertos y 300.000 heridos y mutilados gravemente. Estas consecuencias se deben a la falta de antídotos, y ante estas evidencias, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció “nuevos lineamientos” para la producción y la distribución de antídotos.

Personalmente me causa indignación que recién ahora, después de quién sabe cuantos millones de muertos, la OMS decida anunciar “nuevos lineamientos”, cuando los antídotos existen desde hace mucho tiempo. Sobre todo si tomamos en cuenta la reacción que el propio organismo adoptó frente a la aparición de la gripe A en 2009. Parece ser que la OMS tiene algún poder discrecional, tal vez divino, para elegir las estrategias a emplear sobre la peligrosidad y la urgencia que requieren el tratamiento de diferentes problemas sanitarios.

Si aparece una epidemia “democrática”, que pueda afectar a cualquier persona, sin distinción de razas, de edades y sobre todo de posiciones sociales, allí están los organismos internacionales, prestos para brindar ayuda. Si se trata de problemas sanitarios que afectan a ciertos sectores de riesgo, generalmente personas pobres, las medidas no parecen ser urgentes y hasta los simples anuncios parecen llegar tarde.

El responsable del programa sobre antídotos de la OMS, Rago Lembit, dijo que “las consecuencias de la mordedura de una serpiente venenosa son totalmente curables con el antídoto adecuado”. Entonces, me pregunto: ¿cuál es el impedimento para que se distribuyan los antídotos tal como se están entregando las vacunas de la famosa gripe, ahora algo devaluada? El propio Lembit, admitió que la escasez es crítica en muchos países debido a que los productores han decidido dejar de fabricarlos porque no existe ninguna regulación para que ello no ocurra.

Ante tal confesión, yo me quedo sin calificativos, prefiero que hable el señor Lembit que es el especialista. “Los antídotos deben ser específicos para cada tipo de serpiente y la zona donde habita, pues el grado de envenenamiento suele variar, es por ello que se necesita crear conciencia sobre el problema”, expresa Lembit. La víctimas de las serpientes tienen conciencia. Lo que les falta es el antídoto.

Vía | milenio.com
Foto | Artbel

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