3 julio 2009 Medio Ambiente, Noticias

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Muchos animales han sufrido transformaciones a causa de la contaminación y la falta de cuidado del hombre al utilizar sustancias químicas o manejar sus desperdicios; este parece ser el caso de las hembras de algunas especies de moluscos en las costas Argentinas, quienes han sufrido una “impostación sexual” por el efecto nocivo de ciertas pinturas náuticas.

Desde el 2008 Pablo Penchaszadeh, investigador y profesor de la Universidad de Buenos Aires, premiado en el 2007 con el galardón Caballero de las Palmas Académicas de la República Francesa, en colaboración con otros investigadores de la Universidad Nacional de Mar del Plata, adelantaron un seguimiento a los caracoles por 4700 kilómetros de costa, notando que la impostación estaba ampliamente difundida, sobre todo en aquellas zonas de mayor tráfico marítimo. La impostación consiste en que las hembras desarrollan un falso pene que les obtura la vagina e impide la reproducción.

La causa de esta malformación, es la susceptibilidad de ciertas especies de caracoles a compuestos contaminantes presentes en el agua, como el TBT (tributil-estaño) utilizado comúnmente en pinturas antiincrustantes con las que se protegen superficies de barcos y muelles; este compuesto tiene una vida media de nueve meses en el agua y de hasta cinco años si queda atrapado en sedimentos.

Esta “masculinización” de individuos, que afecta a 200 especies de caracoles en el mundo, fue identificada en Argentina desde el 2001, cuando se observaron varios ejemplares, que parecían todos machos; el falso pene que obtura a las hembras, les impide copular y evacuar los huevos. Los expertos dicen que deberían establecerse políticas que impidan el uso de sustancias contaminantes como el TBT que afectan a las formas de vida costeras, tanto en Argentina como en muchos países del mundo.

Fuente | Diario La Nación. Junio 30 de 2009

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