16 marzo 2015 Flora, Medio Ambiente

cerezo

La primavera siempre nos deja bonitas estampas florales, aunque pocas pueden superar a la belleza de la floración de cerezos y almendros. Un suceso que no tiene una fecha concreta, ya que depende enteramente de la climatología, la temperatura y la posición geográfica en la que nos encontremos, aunque sí suele coincidir con los últimos días del invierno y la llegada de la primavera.

Ambos arboles en estos días comienzan a florecer con fuerza, coloreando de tonos blancos y rosados sus despoblados ramajes, aún desprovistos de hojas. Esto crea un manto rosado de tonalidades pastel de gran belleza, sobre todo en lugares en los que se encuentra un gran número de estos árboles. Perderse por parques y campos salpicados de estos arboles es perderse por una de las estampas más hermosas que nos deja la naturaleza, en estos primeros días de la naturaleza.

Por tanto, es una ocasión única para lanzarse a explorar nuestro entorno más cercano, e incluso programar alguna excursión de fin de semana para vivir de cerca esta experiencia, y ponernos en contacto con el entorno natural. Uno de los lugares por excelencia para observar la floración del cerezo es el Valle del Jerte, el cual se encuentra en los momentos previos a su máximo esplendor floral, que se espera que este año se produzca a finales de marzo.

De cualquier forma, no hace falta irse muy lejos para disfrutar de esta efímera muestra de belleza, ya que nuestros parques suelen contar con estos árboles, y un fugaz paseo puede ser muy sorprendente. Eso sí, si estáis interesados en contemplar estas estampas, no debéis dejar pasar mucho tiempo, ya que estas flores no permanecen por mucho tiempo en los árboles.

Vía | Valle del Jerte
Fotografía | Miquel González Page

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