4 octubre 2010 Curiosidades, Domésticos

gata

En el artículo anterior te hemos contado acerca del ciclo sexual de las perras. En esta ocasión hablaremos de la pubertad de los perros y del ciclo sexual de las gatas.

El desarrollo sexual de los perros aparece entre los 6 y 18 meses de edad. Puede adelantarse en lugares con clima calido y en animales de talla pequeña y puede retrasarse, por ejemplo, si la alimentación no es la adecuada.

El lapso entre celo y celo es de 6 meses con variaciones que van entre los 5 y los 9. A la vez puede variar con la edad, ya que si bien las perras no experimentan menopausia, en la edad avanzada los celos suelen espaciarse en el tiempo. La preñez puede hacer que el próximo celo pueda retrasarse alrededor de 3 semanas.

Las gatas son consideradas poliéstricas estacionales (varios celos dentro de la estación reproductiva que va desde el fin de invierno hasta el fin del verano). La pubertad aparece entre los 5 y los 9 meses. A diferencia de las perras, las gatas tienen una ovulación inducida, lo que significa que necesita un estimulo externo para que se produzca la ovulación. Por esta razones que el macho suele morderle el cuello durante la cubrición.

Es así que se pueden generar dos tipos de ciclos, uno ovulatorio que dará lugar a una preñez o pseudopreñez de unos dos meses de duración, o un ciclo anovulatorio más corto, que dura entre 14 y 28 días después de los cuales vuelven a aparecer signos de celo.

El ciclo sexual se divide igual que en la perra. El proestro dura de 1 a 3 días y las gatas suelen frotarse contra cualquier objeto. En este lapso aumenta sus deseos de ser acariciadas, orinan con mayor frecuencia y suelen revolcarse frente al macho pero no lo aceptan. El estro dura 7 días en promedio y se intensifican las manifestaciones antes comentadas. Además de llamar y aceptar al macho hay falta de apetito y orina en spray.

El diestro da lugar a la preñez o pseudopreñez ya sea que fue fecundada o no. El anestro, que es el periodo de quietud sexual corresponde a la época invernal. Las frecuentes manifestaciones de celo de los felinos muchas veces alteran la convivencia al punto de convertirla en un engorro. Este es el motivo por el cual la práctica de castración de los felinos está tan difundida.

Fuente | Weekend
Foto | Flickr – Vana_gwen

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  1. Bitacoras.com 4 octubre 2010

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