Pocas imágenes resumen tan bien la palabra "velocidad" como la silueta de un guepardo (Acinonyx jubatus) lanzado a fondo tras una gacela. No es una exageración de documental: es, con datos en la mano, el animal terrestre más rápido del mundo. Y lo es gracias a un cuerpo diseñado milímetro a milímetro para esprintar.
El ficus lira (Ficus lyrata) es una de las plantas de interior más populares de la última década. Sus hojas grandes en forma de violín la han convertido en un clásico de salones y estudios. Pero también tiene fama de "dramática": cualquier cambio en su entorno se traduce en hojas amarillas, manchas marrones o caída repentina.
El oso pardo cantábrico es uno de los grandes mamíferos más emblemáticos de la fauna ibérica. Hablamos del mismo oso pardo (Ursus arctos) que habita en gran parte de Eurasia y Norteamérica, pero de una población aislada en el noroeste peninsular, genéticamente diferenciada y con una historia reciente que merece la pena conocer.
Hay plantas que perdonan. Y luego está la lengua de suegra. Si llevas un mes sin regarla, sigue ahí. Si la pusiste en una esquina oscura del pasillo, sigue ahí. Si te has ido tres semanas de vacaciones en agosto, sigue ahí. La Sansevieria trifasciata —ahora reclasificada como Dracaena trifasciata, aunque casi nadie la llama así— es, junto con el potos, la planta de interior más tolerante al abandono que puedes meter en casa.
El conejo doméstico (Oryctolagus cuniculus f. domesticus) es un herbívoro estricto con un sistema digestivo delicado. Su dieta diaria se sostiene en el heno de hierba (80%), un pequeño aporte de pienso específico y, sobre todo, verduras frescas. La fruta queda relegada a un papel mucho menor del que mucha gente cree.
Pocas especies despiertan tanta fascinación —y tanta polémica— como el lobo gris (Canis lupus). Es el cánido salvaje más extendido del hemisferio norte, pieza clave de muchos ecosistemas y protagonista de un debate constante entre conservación y ganadería extensiva. En España, además, tenemos una subespecie propia, el lobo ibérico, que ha pasado de estar al borde de la extinción a recuperarse con dificultad.
Si existe una planta de interior capaz de perdonar olvidos, sequías y rincones poco luminosos, esa es el pothos (Epipremnum aureum). Originaria de las islas Salomón, en el Pacífico Sur, hoy es una de las trepadoras tropicales más vendidas del mundo. La encuentras en oficinas, baños, estanterías altas y macetas colgantes, con sus tallos cayendo en cascada o trepando por tutores de musgo.