22 septiembre 2014 Medio Ambiente

otoño

La llegada del otoño trae muchos cambios a nuestro entorno: bajan las temperaturas y las precipitaciones se vuelven cada vez más frecuentes, algo que en principio puede quitarnos las ganas de salir al campo, pero que en ningún caso debería de ser así.

Es cierto que el otoño puede ser más desapacible que el verano y que nuestro tiempo libre está más limitado, pero precisamente lo que podríamos destacar como impedimentos se transforman en los puntos fuertes de esta estación. Las temperaturas más suaves hacen que podamos disfrutar de todo el día sin temor al calor abrasador, y la llegada de las lluvias aporta nueva vida al entorno. Por eso, y aunque tengamos menos tiempo, un fin de semana bien planeado para vivir la naturaleza puede ser una experiencia única.

berrea

Puede que el avistamiento de animales se dificulte en otoño, ya sea por la preparación a la hibernación o por las migraciones, pero el mundo vegetal en cambio se transforma en el protagonista absoluto. El cambio de color de las hojas, ofrece paisajes especiales que únicamente pueden ser disfrutados en otoño, transformando los bosques en auténticos mares de colores ocres y otras tonalidades.

Una de estas posibles escapadas sería el Hayedo de Montejo, un lugar casi mágico en el que puede contemplarse el bosque de hayas más impresionante de la península ibérica. Caminar por este lugar es toda una experiencia, ya que los hayedos dan lugar a bóvedas de hojas muy compactas, que precisamente con el cambio de tonalidades y la luz tenue del otoño da lugar a estampas de ensueño. Si sois aficionados a la fotografía, es un lugar excelente donde tomar imágenes cautivadoras. Eso sí, antes de visitarlo hay que pedir cita, pero aún así, merece la pena.

Otra de las posibles actividades relacionadas con el otoño y sus primeros meses está relacionada con los animales, concretamente con los ciervos. Me estoy refiriendo a la berrea, un ritual reproductor realmente impresionante de ver, aunque quizá sea algo más complicado de observar dado a que su duración no es demasiado extensa, pero igualmente merece la pena el esfuerzo de contemplarla, al menos una vez.

Todo ello sin olvidarnos de otra actividad estrella otoñal, como la recogida de setas o simplemente, la contemplación de las mismas. Es en esta época cuando podemos encontrar a la mayoría de ellas, y aunque podría valer únicamente con su observación, son muchos los que disfrutan recolectándolas. Hay que señalar que siempre que recojamos setas debemos saber con total certeza las que cojemos, sobre todo si vamos a comerlas después.

Aunque tampoco hace falta ir muy lejos para disfrutar del otoño y del paisaje, cualquier parque cuidado y con árboles de hoja caduca puede evocarnos todas las sensaciones propias del otoño, así como estampas dignas de ser contempladas.

En cualquier caso, hay mil lugares donde disfrutar del otoño y la naturaleza, y encontrarlos es solo parte del encanto.

Fotografía | jorgerubio.es

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