20 agosto 2009 Cuidados, Medio Ambiente, Noticias

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El gobierno de Gran bretaña han abordado la reflexión y el debate acerca de la seguridad alimentaria, dirigiéndola en la búsqueda de nuevos métodos de cultivo de alimentos que requieran de menor cantidad de recursos como el agua y los fertilizantes. Esta iniciativa del ministerio de Medio Ambiente responde a una preocupación creciente en el Reino Unido por la salud y la alimentación.

La seguridad alimentaria y los nuevos métodos de la agricultura formaron parte de la temática discutida durante la cumbre del G8, que tuvo lugar el pasado mes de Julio, en Italia. En esa ocasión los respectivos mandatarios de las ocho potencias mundiales se comprometieron a donar 20 billones de dólares para el mejoramiento de las técnicas agrícolas de los países menos favorecidos.

El portavoz del gobierno británico en materia de Medio Ambiente afirmó ante los medios que, el año pasado, el considerable aumento en los costes de la comida y el petróleo y la severa sequía en Australia han revelado la necesidad urgente por desarrollar un plan de seguridad alimentaria; situación que el gobierno británico considera una llamada al despertar de la conciencia social.

La Secretaria de Medio ambiente, Hilary Benn, afirmó que Gran Bretaña necesita replantearse de manera radical los medios y el modo como los británicos producen y consumen sus alimentos. Los científicos alegan que la alerta global parece conducir a una sequía devastadora y la escasez de reservas alimentarias.

Hilary Benn añadió que “a nivel global necesitamos reducir las emisiones de dióxido de carbono y adaptarnos a los cambios en el clima que alteran lo que podemos sembrar y los lugares donde podemos sembrar”.

A principios del año pasado, el desproporcionado aumento del coste de algunos cereales como el maíz, el trigo y el arroz, afectó negativamente buena parte de las economías de los países de Latinoamérica y el Caribe. Datos específicos proporcionados por la FAO, la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, (sus siglas en inglés), advierten que la producción mundial de alimentos debería incrementarse en un 70% para el año 2050, para poder suplir la demanda de la población que podría llegar hasta los 9 billones de personas.

El consumo y la producción en Gran Bretaña generan el 18% de las emisiones de CO2 que producen el temido efecto invernadero en la atmósfera. Además, actualmente Gran Bretaña importa el 37% de la alimentación; y según Benn “debe encontrar los medios para reducir los gastos de producción y transporte, y contribuir a hacer que el sector alimentario sea más sostenible“.

La discusión del gobierno británico acerca de la situación del sector alimentario para el año 2030, estará encargada de evaluar toda la cadena de suministro, desde la producción en las granjas y la distribución, hasta la venta al por menor y el problema de los desechos. Las conclusiones se harán públicas este mismo año en www.defra.gov.uk/foodrin/security.

Vía | ecologiablog.com

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