23 agosto 2015 Bioficha, Salvajes

Nematodos

Hablemos de los nematodos, esos parásitos de los que tanto se está hablando últimamente. Se han hecho famosos (en ciertos sectores, como la agricultura), por lo que no estaría de más que les echáramos un vistazo. También se les llama gusanos redondos debido a que son helmintos de forma cilíndrica, redonda, con extremos finos y afilados. El tamaño es variado, desde muchos menos de un milímetro hasta varios metros. Por ello, no resulta extraño que estén presentes en muchos sitios y no nos demos cuenta. De hecho, han pasado a ser un problema muy numeroso y difícil de erradicar.

Os recomendamos que tengáis mucho cuidado con ellos, ya que son los principales artífices de la transmisión de enfermedades alimentarias. Los nematodos están divididos en más de 25.000 especies. Cualquiera de ellas pueden infectaros. En el caso de que suceda eso, estaréis ante la llamada nematodosis, es decir, la infección por nematodos.

El cuerpo de los nematodos está cubierto por una cutícula elástica muy dura que puede incluir espículas, garfios y estructuras externas de todo tipo que utilizan para engancharse a sus víctimas. Incluso dentro de los propios seres. Ahí reside el principal peligro. Por supuesto, aunque sean en miniatura, estos gusanos poseen órganos reproductores, nervios y un sistema digestivo. No tienen, eso sí, ni sistema circulatorio ni órganos excretores.

Los nematodos están muy presentes en el ganado. De hecho, las hembras pueden habitar dentro de los animales, produciendo huevos que después serán desplazados al exterior con los excrementos y llegando a los pastos, flujos de agua, etc. En el caso de que estén en buenas condiciones, los huevos suelen eclosionar en pocas horas. El resultado, las larvas, se alimentan de bacterias y microorganismos.

Lo más importante de todo es que los nematodos son especialmente peligrosos debido a que transmiten todo tipo de enfermedades. Son parásitos que se alimentan de otros seres, por lo que pueden ser causantes de todo tipo de dolencias: por ejemplo, la triquinosis , la anisakiasis o la filariasis.

Por último, repetir un aspecto muy importante y ya mencionado: a veces no son observables a simple vista, lo que puede provocar que un parásito de este tipo os transmita una enfermedad con facilidad. Mucho cuidado con lo que hacéis. Sobre todo si trabajáis con ganado.

Vía | Rodale’s Organic Life
Imagen | Wikimedia Commons – United States Department of Health and Human Services

También te puede interesar

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *