30 noviembre 2015 Peligro de extinción, Salvajes

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La recta final del año muestra su lado más negro con una nueva muerte de lince ibérico, la de Floreal. Este macho había sido trasladado desde su territorio de origen en Sierra Morena hasta Doñana, donde se esperaba que su carga genética renovase la de este núcleo poblacional para el que la endogamia es un grave problema.

A diferencia de lo que suele ser habitual, parece que Floreal ha muerto por causas naturales. Los resultados de la necropsia y de las analíticas no están listos, pero el cadáver fue encontrado sin evidencias de traumatismos. Su hallazgo fue una sorpresa para los miembros del programa Life Iberlince, ya que el sensor que avisa de la mortalidad del animal no se había activado.

Tras algunas experiencias buenas en la traslocación de ejemplares, Floreal fue elegido para para contribuir al reforzamiento genético de Doñana por ser considerado el mejor candidato del momento. Este macho originario del núcleo de Sierra Morena se convertiría en el tercer ejemplar traslocado a Doñana, siguiendo los esfuerzos de aumentar la variabilidad génetica de la zona.

Desde enero de 2011 comenzó a moverse por el que sería su nuevo territorio hasta asentarse definitivamente en septiembre en una finca localizada entre Huelva y Sevilla. Allí se hizo adulto y se reprodujo con una hembra mixta (Doñana-Sierra Morena) llamada “Fenda” lo que dio lugar a los primeros cachorros con el 75 % de genética de Sierra Morena en Doñana. Puede que Floreal haya muerto, pero no su legado, ya que hasta el día de hoy se tiene constancia de al menos diez descendientes que contribuirán a que el lince ibérico pueda continuar su tortuoso camino por la supervivencia.

Vía | Life Iberlince
Fotografía | Life Iberlince

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