27 noviembre 2017 Peligro de extinción, Salvajes

lince

La cría del lince en cautividad ha constituido una de las principales bazas para que esta amenazada especie haya podido sobrevivir y evitar su extinción. Uno de los motivos por los cuales se ha conseguido que el número de linces ibéricos haya aumentado se debe a que las crías nacidas en cautividad tienen una tasa de supervivencia un 75% mayor que aquellas que lo hacen en la naturaleza.

A pesar de que pueda parecer una obviedad, lo cierto es que este dato pone de manifiesto las dificultades a las que deben hacer las crías de esta especie en la naturaleza para sobrevivir. Gracias a la crianza en cautividad, desde 2005 han nacido un total de 436 ejemplares gracias a los esfuerzos de programa de conservación del lince ibérico Lynx ex situ. Unas cifras que alimentan la esperanza de una recuperación completa que se inició hace ya 12 años.

El Programa de Conservación Ex-situ del lince ibérico para la próxima temporada de cría de 2018 ha establecido un total de 23 parejas que se han distribuido por los distintos centros de cautividad integrados en este proyecto. Una de las principales esperanzas que se tienen para este año es que se consoliden los esfuerzos por lograr la inseminación artificial de dos hembras y de esta forma conseguir mayores avances en la recuperación de la especie.

Hasta que se consigan avances consolidados en esta materia, los centros de recuperación del lince ibérico realizan una importante labor de “socialización” de los miembros reproductores para garantizar las cópulas. El objetivo de todo este proceso es “minimizar posibles peleas cuando ambos ejemplares compartan campeo” y permitir así cópulas exitosas que puedan dar lugar al nacimiento de nuevas crías.

Fuente | Efe Verde
Fotografía | Wikimedia Commons

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