15 abril 2016 Salvajes

lechuza

Los hábitos alimenticios de la lechuza común están cambiando, al menos en Europa. A esta conclusión ha llegado Alexandre Roulin, investigador de la Universidad de Lausanne, tras analizar 616 artículos científicos que detallan la composición de la dieta de la lechuza en el continente europeo entre los años 1860 y 2012. Estos datos se han podido conocer gracias al estudio de las egagropilas, unas bolas formadas por elementos no digeribles, y que expulsan por la boca las aves rapaces, y que reflejan un descenso marcado en el consumo de invertebrados.

El estudio publicado en la revista Bird Study revela que de “los 3,13 millones de presas detectadas, únicamente 9.678 correspondían a invertebrados, lo que significa que estas presas suponen solo el 0,31% de su dieta“. La única excepción a esta regla aparece en Italia, donde los invertebrados suponen el 45,5 % de la dieta de la lechuza común. El estudio muestra que con el paso de los años la tendencia en el consumo de invertebrados por parte de esta especie ha descendido de manera notable. De entre todos los invertebrados analizados, los insectos son la más común de las presas.

La relación con el descenso en el consumo de invertebrados puede estar directamente ligada con la desaparición paulatina de estos, debido al cada vez mayor de pesticidas y de su eficiencia. De forma paralela, las poblaciones de lechuza común también experimentan un descenso, “en España, según los datos aportados por el programa Noctua de SEO/BirdLife sus poblaciones están en declive y desde el año 2006 han descendido un 18% en España“, explica Virgina Escandell, perteneciente al Área de Seguimiento de Especies de SEO/BirdLife.

La lechuza común es una especie íntimamente ligada con los espacios rurales y su desaparición está condicionando el hábitat tradicional de esta especie. La evolución de la agricultura no solo ha supuesto el descenso de gran parte de las presas de la lechuza, pero también a su alimentación como a los lugares para su nidificación. Los antiguos graneros o cuadras se convertían en lugares predilectos para nidificar, pero estas estructuras son cada vez más cosa del pasado.

La desaparición de los insectos, y su menor consumo, podría tener consecuencias directas en la supervivencia de la lechuza común. “Los insectos son ricos en proteínas y grasas insaturadas así como en carotenoides, y por tanto, una dieta con pocos insectos podría afectar a la salud de estos predadores“, detalla el autor del estudio.

Fuente | SEO/Birdlife
Fotografía | Jorgerubio.es

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