19 octubre 2015 Medio Ambiente, Salvajes

gallocanta

La laguna de Gallocanta es uno de esos enclaves privilegiados de la península ibérica para la observación de aves. Además, es precisamente en estos meses de otoño y concretamente en octubre, cuando su visitante más distinguido comienza a llegar para asentarse y pasar el invierno: las grullas. Esta majestuosa ave de gran belleza únicamente puede avistarse en estos meses, ya que con la llegada del calor vuelven a sus hogares a finales del invierno

La laguna de Gallocanta se encuentra en medio del Sistema Ibérico, entre las provincias de Zaragoza y Teruel en lo que se corresponde a una planicie de “14,4 km², con una anchura máxima de 2,8 km por 7,7 km de largo. Con una capacidad máxima de 5 hm³, la profundidad de sus aguas suele ser de 45-50 cm, aunque en época de aguas altas puede llegar hasta los 2 m”, según los datos oficiales. Aquellos que visitan esta laguna pueden admirar uno de los humedales más singulares de la geografía española.

grulla

La grulla común (Grus grus) es un ave prácticamente inconfundible por su gran tamaño y su esbelta figura de cuello largo y plumaje cenizo. Otro elemento que hace únicos a los ejemplares adultos es el punto de color que destaca sobre su plumaje de tonos neutros, un colorido píleo rojo acompañado de dos franjas blancas que lo hacen resaltar todavía más. Una estampa impresionante y que únicamente puede observarse con facilidad en la laguna de Gallocanta.

Visitar Gallocanta es una actividad única para el otoño en la que poder observar a la grulla común, pero también a otras especies que habitan en los humedales. En caso de que pensemos visitar este paraje, es conveniente informarnos adecuadamente y visitar únicamente las zonas habilitadas para ello con el fin de evitar daños a este enclave natural.

Fuente | Gallocanta.org
Fotografía | Wikimedia Commons, José Luis Armengod

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