28 octubre 2017 Salvajes

mapache

Las especies invasoras son una de las mayores amenazas a las que tienen que hacer frente los ecosistemas. La llegada de estas especies compromete la viabilidad de la flora y fauna local, que en muchas ocasiones es incapaz de hacer frente a la competencia de los recién llegados, lo que termina mermando las poblaciones autóctonas o incluso llegando a condenarlas a la extinción.

Pese a que los Parques Nacionales son lugares controlados, estos no son inmunes a la llegada de especies exóticas. Investigadores del CSIC han determinado que un total de 173 especies foráneas habitan en estos parajes protegidos. Algunos de los enclaves más comprometidos por la presencia de estos foráneos son los siguientes: el Parque de las Islas Atlánticas (Galicia), Doñana (Andalucía) y en Garajonay (La Gomera).

Sin embargo, no todas son malas noticias ya que en el Parque de Ordesa y Monte Perdido (Aragón) y en el de la Sierra de Guadarrama (Madrid) apenas se encuentran aquejados por las invasoras. A pesar de todo, el balance no es equilibrado y por ejemplo, en el caso de el Parque de las Islas Atlánticas se han detectado que habitan un total de 67 especies invasoras. Los Parques más vulnerables son “los insulares y los de hábitat acuático” debido, entre otros factores, a que el agua es el medio donde las exóticas son más difíciles de detectar y, por tanto, de gestionar”, detalla Belinda Gallardo del CSIC.

Del conjunto de todas las especies invasoras localizadas en los Parques, “el 72 por ciento son plantas y las más extendidas son la caña (Arundo donax), la opuntia (Opuntia spp) y el ágave (Agave americana), todas ellas presentes en siete Parques diferentes”, señala la investigadora.

Fuente | EFE Verde
Fotografía | Wikimedia Commons

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