30 marzo 2009 Curiosidades, Salvajes

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Uno de los placeres más grandes del ser humano es, sin duda, el sexo. Pero, ¿es posible que los animales lo disfruten tanto como nosotros? Es obvio que tienen relaciones, y que las buscan. Quién haya tenido o tenga una perra, habrá sufrido el acoso de los perros. La pregunta serie si se trata sólo de una respuesta biológica, o los disfrutan realmente. Los expertos no se ponen de acuerdo sobre este tema ya que algunos creen que es imposible detecarlo.

Mark Bekoff, biólogo experto en comportamiento animal, dice que “Los mosquitos, no sé, pero los mamíferos disfrutan del sexo”.

De hecho la forma en que otros animales disfrutan del sexo y cómo lo hacemos nosotros, es una experiencia que ocurre en una parte primitiva del cerebro.

Según Bekoff no sólo disfrutan del sexo los animales, sino que es muy probable que tengan orgasmos. Es difícil de medir de forma directa, pero mirando las expresiones faciales, los movimientos corporales y la relajación muscular, ha ayudado a demostrar que muchos animales alcanzan un clímax de placer.

Según esto, muchos de los animales que se abstienen de relaciones la gran parte del año no encajarían con esta taoría. Bekoff responde a esto diciendo que no es que no les guste, sino que es por cómo y quienes son. En el estado salvaje, tener sexo lo vuelve vulnerable al animal. Por ejemplo, dice, los lobos quedan “trabados” dentro de la hembra durante media hora. Aparte que en la mayoría de los animales es importante tener la camada en la mejor época del año para criarlos.

Una cría en un invierno con nieve, o en un verano tórrido no tendría mucho futuro, por eso muchos animales animales entran en celo para época ideal para concebir.

Otro estudio de Kent Berridge, biopsicólogo, descubrió que las expresiones animales ante el placer, suelen ser similares a las nuestras, por lo que cabría explicar que ellos lo sienten del mismo modo.

El experimento se llevo a cabo con ratas y niños. Sólo les daba algo para comer que les diera placer, tanto ratas como niños realizaban los mismos movimientos de boca y de succión. Su actividad cerebral era también idéntica.

Todos los animales, nosotros incluidos, dice Berridge, tienen el mismo circuito cerebral para el placer. La diferencia en los humanos es que nosotros interpretamos el placer, le damos un significado, por lo que nuestro placer se diferencia en eso, pero esto no significa que para los otros animales sea menos disfrutable.

Vía | Live Science

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  1. Bitacoras.com 30 marzo 2009

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