14 marzo 2010 Bioficha, Curiosidades, Paraiso Natural

colmena

El equipo de la abeja y toda su habilidad para recolectar el polen no le serviría de nada si ignorase el momento y el lugar propicio donde poder procurarse esta preciosa mercadería.

¿Cómo se las arregla? Cuando por la tarde se retira a su colmena no hay nada que le indique qué determinada especia de flores, mejor que tal otra, dejará caer mañana su polen, ni en qué paraje se encuentran las flores que ha de visitar.

Cuando, por la mañana, se despierta la colmena, unos diez mil transportistas aéreos están listos a tomar la salida, pero no se irán antes de saber dónde tiene que ir. ¿Quién se los dirá? Desde luego no es la reina, que no da jamás orden alguna y en realidad no conoce nada de cosechas, de cestillos ni de polen.

Las instrucciones serán traídas por algunas abejas, quizás una docena, que han salido de reconocimiento. Ellas son las encargadas de descubrir las ocasiones interesantes que les va a ofrecer este nuevo día. Habiendo salido al rayar el alba, han sobrevolado todos los alrededores.

Si en las cercanías hay un cuadro de manzanos, un campo de colza o una plantación de judías que estén en plena floración regresaran muy pronto. Habrá entonces gran excitación en la colmena, y la miel recogida en fresco será prontamente metida en casa.

Pero puede suceder que el botín del día se encuentra a gran distancia, y las encargadas del reconocimiento hayan tenido que recorrer el campo durante mucho tiempo antes de encontrarlo. Cuando llega la primera portadora de una información interesante, necesita darles a conocer a las otras la dirección que debe tomar, la distancia que tendrá que recorrer y el nombre de las flores que deberá visitar.

Y lo más extraordinario del caso es que la abeja consiguen transmitir este complicado mensaje.

Vía | Maravillas de la Naturaleza
Imagen | Colmena

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