Sabemos que a la par del desarrollo de las economías mundiales con las nuevas tecnologías y los avances en variados aspectos que mejoran la calidad de vida, hay una consecuencia negativa que afecta a las grandes ciudades: la contaminación ambiental, particularmente del aire.
En el océano, el “aguijón de la muerte” se cobra más vidas humanas que el temible tiburón blanco. Aunque la gran mayoría son inofensivas, las medusas matan a 55 personas por año. La mayor parte de las víctimas fatales son atacadas por una sola especie: la avispa marina.
Una gigantesca nube de polvo salió de la China, le dio la vuelta al mundo y se desplomó sobre Centroamérica. En el 2007, una tormenta de viento en el desierto de Taklamakan, al oeste de la China, provocó la formación de una bola de polvo de 800.000 toneladas de peso; el viento la dejó atrapada en la meseta del Tíbet, por la formación montañosa de la cordillera del Karakorum.
El apogeo de los incas, la mayor civilización americana hasta la llegada de los conquistadores españoles, fue consecuencia de su avanzada cultura, su desarrollo económico -gracias a sus avanzados sistemas de riego que le permitían la explotación agrícola a gran escala- y su poderoso ejército. Al menos es lo que se creía hasta ahora. Según una investigación del Instituto Francés de Estudios Andinos, con sede en Lima, Perú, el auge de los incas no hubiera sido posible si no ocurría un calentamiento global natural.
Era un gran sauropodo, un herbívoro cuadrúpedo con cuello y cola de grandes proporciones. Algunos científicos creen que puede haber tenido placas óseas sobre su cuerpo, parecidas a las que presentaba Saltasaurus.
A mediados del siglo XIX su grácil figura engalanaba el llano paisaje de la pampa. Según registros aduaneros, sólo en 1850, se exportaron a Europa 2.500.000 cueros de este animal. Apenas un siglo después, la especie ya se encontraba en riesgo de extinción. Hoy sólo quedan 2.000 ejemplares en toda la Argentina. Invadido por sembradíos, ganado y ciudades, su hábitat natural prácticamente ha desaparecido, y con el hombre aportando su grano de arena, merced a la caza despiadada, el venado de las pampas tenía los días contados.