22 marzo 2010 Cuidados, Medio Ambiente

agua

Cuando queremos agua dulce y fresca, no tenemos más que abrir el grifo. Pero no hay que olvidar que es un bien muy valioso. Recordemos cuando los aguadores vendían agua de puerta en puerta cobrando por ella una cantidad que, aunque insignificante, era dinero.

Incluso ahora hay que recordad a la gente que el agua no es inextinguible. Si se estropean las conducciones –por un terremoto y otra catástrofe- o si hay sequía, es necesario racionalizarla.

Hoy día, casi todas las ciudades y viviendas de las naciones desarrolladas cuentan con agua corriente por cañerías maestras, de las que se derivan otras que se comunican con cada edificio y, a su vez, de éstas parten otras más pequeñas que abastecerán a cada vivienda. Fuera de las casas siempre hay una llave maestra accesible para cortar el paso del agua.

Como en casi todas las ciudades las tuberías pasan a un metro por debajo de la calle, para protegerlas de las heladas, la llave maestra no puede maniobrarse más que con una barra larga.

Las tuberías entran en la casa y llega hasta un depósito de reserva situado en el tejado. Una cañería lleva el agua fría a la cocina y a otros grifos de la planta baja de la casa. Estos son los únicos puntos donde se puede beber agua tal y como viene de la calle; el agua de todos los demás grifos de agua fría suelen venir del tejado y caen por gravedad.

En los países fríos, el depósito y todas las cañerías tienen que estar formados con material termo aislante como lana de vidrio.

Fuente | Agua – Ciencia Visión

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  1. Bitacoras.com 22 marzo 2010

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