2 octubre 2011 Medio Ambiente

Precio a la naturaleza
El poner un precio a los bienes que nos proporcionan los ecosistemas es posiblemente una buena herramienta para la conservación de la naturaleza, ya que darles un valor monetario nos hace más evidente su importancia.

Muchos esfuerzos locales, nacionales e internacionales se están haciendo en esto, incluso la ONU tiene un proyecto en marcha desde hace algunos años con este objetivo llamado TEEB.


Sin embargo, al ponerle un precio a los servicios de los ecosistemas se corre el riesgo de permitir su mercantilización, o lo que es lo mismo, abrir la posibilidad a la compra-venta de los servicios, y con esto propietarios de los mismos.

Pero ¿cómo ponerle precio al aire limpio, a la pureza del agua o a la regulación del clima?, ¿es posible medir el valor de estos servicios en Euros? , estos son solo algunos de los servicios ambientales más obvios, pero la fertilidad del suelo, la absorción de carbono o incluso la fertilización de plantas u hortalizas por insectos ¿cómo medir eso?. Imagínate que te cobren por el aire limpio que te proporciona el parque El Retiro.

Han existido diferentes esfuerzos para poner precio a algunos servicios ambientales que han derivado más en un especie de impuestos por mala práctica ambiental, impuestos a empresas por contaminar, mercados de carbono, incentivos a la inversión verde, pero estos han tenido (afortunadamente quizá) un impacto muy limitado.

Antonio Machado dijo: “todo necio confunde el valor con el precio”, si nosotros no comenzamos a valorar las cosas en lugar de cotizarlas, cualquiera podrá comprarlas, y dejaremos ese bien público al criterio de un privado.

Foto | Flickr-Reece Selby

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  1. Bitacoras.com 3 octubre 2011

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