7 noviembre 2017 Domésticos

Nuestros perro tambien pueden tener fiebre

Nuestros perros también pueden sufrir de fiebre, lo mismo que nos pasa a los humanos nuestras mascotas tiene una temperatura media que ronde de los 38 a 39ºC. Dentro de estas temperaturas podemos decir que nuestro perro estará a un nivel saludable. Si la temperatura supera esos niveles puede ser un indicio de que algo anda mal.

De la misma forma en que se puede bajar la temperatura a un niño o a un adulto se le puede bajar a los perros. A continuación te daremos algunos consejos para que puedas hacerlo con éxito.

Detectar la fiebre en los perros

En ocasiones distinguir los síntomas de un perro con fiebre puede ser complicado, especialmente por no estar las 24 horas del día tocando a la mascota para verificar si algo pasa. Dentro de las señales más normales encontramos la de que el perro se encontrará somnoliento, se verá muy cansado a pesar de haber descansado por la noche. Lo veremos deprimido, perecerá como triste.

En ocasiones distinguir los síntomas de un perro con fiebre puede ser complicado, especialmente por no estar las 24 horas del día tocándolo

Además tendrá pequeñas convulsiones de manera continua, en estos casos podría tener fiebre o una infección. Los perros con fiebre se ven débiles, con una frecuencia cardíaca más rápida, respiración acelerada y tos.

Todos esos síntomas nos pueden demostrar que estamos frente a un perro con fiebre, cuando se haya identificado el problema será necesario tomar las medidas para calmarla.

En primer lugar deberemos tener en cuenta que la fiebre no quiere decir que estemos frente a una dolencia grave, pero si será necesario bajarla para prevenir más problemas en el animal.

En el caso de que además de fiebre tiene otros síntomas lo ideal sería realizar una consulta con el veterinario ya que la fiebre podrá dar indicio de que algo grave puede suceder. En el caso de las altas temperaturas el agua fría podrá convertirse en una excelente opción. Para ello deberás buscar un sitio en donde el perro esté relajado, envolverlo en una toalla húmeda y dejarlo por unos minutos para que el agua fría aclimate a su mascota. Después secarlo con una toalla para que no se resfríe.

Si no se queda quieto envuelto en la toalla podrás mojar una esponja y pasarla por las zonas donde esté más caliente. Generalmente será la zona de las axilas, hocico y las ingles. Nunca olvides secar las partes que se han mojado.

Vía | Experto Animal
Foto | Pixabay – Steve vp

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *