10 septiembre 2015 Medio Ambiente

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Todos sabemos que las especies invasoras son un peligro para la fauna y flora local, capaces de destruir todo un ecosistema. A esta amenaza hacen frente casi la práctica totalidad de los países, pero en el caso de Australia, la batalla frente a esta amenaza ha ido un paso más allá en un intento por salvar la Gran Barrera de Coral de una aparentemente inofensiva estrella de mar, la corona de espinas (Acanthaster planci).

Para luchar contra ella se ha ideado un robot submarino que identifica a la estrella de mar y la inocula un veneno que termina matando a esta indeseada invasora. Una medida drástica, pero si se tiene en cuenta que el número de coronas de espinas que se puede encontrar en la Gran Barrera de Coral es de 100.000 individuos por kilómetro cuadrado en algunos casos, se antoja como necesaria. Esta plaga ha logrado devastar uno de los ecosistemas más ricos y frágiles del mundo, consumiendo casi una mitad de estos corales dejando únicamente un esqueleto blanco tras ellas.

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Esta medida no es nueva, ya que se viene practicando desde hace tiempo, pero sí resulta novedoso el nuevo robot ideado para combatir a las estrellas de mar. Este artilugio es capaz de detectar a las estrellas y distinguir sobre las que ya actuado, unas tareas que es capaz de realizar de forma autónoma. No se espera que el COTSbot, que es como se llama este robot, acabe con las coronas de espinas, pero sí que sea capaz de controlar su población de forma que no continúe extendiéndose.

Además de su gran capacidad de reproducción, la corona de espinas posee una gran adaptabilidad al medio y una enorme resistencia, lo que ha hecho que sea un enemigo realmente duro de combatir a la hora de salvar la Gran Barrera de Coral.

Vía | Omicrono
Fotografía | Thomas Quine

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