20 octubre 2017 Curiosidades, Salvajes

miel

La simbiosis es una de las relaciones más fascinantes que se dan en la naturaleza. Esta asociación entre organismos de especies diferentes permite a ambas especies beneficiarse mutuamente en su desarrollo vital. En el mundo animal este tipo de asociaciones no son extrañas y a cualquiera le viene a la mente la imagen de los picabueyes y otras aves que desparasitan a los grandes mamíferos africanos.

A pesar de que algunas de estas relaciones simbióticas más conocidas se dan entre animales de gran tamaño, no es exclusivo de este reino e incluso puede darse entre órdenes completamente distintos. Por ejemplo, los hongos tienen un vinculo simbiótico con algunos árboles que permite a ambos beneficiarse mutuamente con la relación.

Sin embargo, con los seres humanos esta relación es algo completamente extraño. Años de caza indiscriminada y “supremacía” han hecho que la mayor parte de los animales rehuyan a los seres humanos en lugar de asociarse con ellos. Es cierto que existen especies propensas a trabajar con las personas, pero estas relaciones surgen de un proceso completamente distinto: la domesticación.

A pesar de todo, existe un caso de simbiosis entre seres humanos y animales, concretamente con el pájaro de la miel. Esta vinculo se da entre algunos pueblos de África y esta singular ave. La relación se vertebra en base a la emisión de una serie de sonidos y silbidos entre el pájaro en cuestión y los hombres. El ave busca y guía hasta las colmenas a las personas para que estos obtengan la miel.

Las personas se quedan con la miel, una parte queda para el pájaro así como la cera y ambas especies salen beneficiadas de este intercambio. Lo más singular y especial, y lo que refuerza el carácter simbiótico de esta relación es que no existe ningún tipo de domesticación ni entrenamiento previo del animal. Una circunstancia que pone de manifiesto una evolución conjunta entre este ave y los pueblos de humanos con los que cohabita.

Fuente | Audubon
Fotografía | Wikimedia Commons

https://www.elespanol.com/ciencia/ecologia/20160721/141736637_0.html

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