31 mayo 2015 Medio Ambiente, Salvajes

ciervos

Un reciente estudio del CSIC ha demostrado que la existencia de los machos en las diferentes especies animales es un elemento clave para la supervivencia. Esto se debe a que la presencia de los machos es una garantía para la selección sexual, que permite en última instancia la transmisión de mejores genes a través de la competitividad por aparearse con las hembras y la selección de estas últimas de su candidato, lo que compensa que los machos no produzcan crías directamente.

Brent Emerson, del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología e investigador del CSIC ha explicado el motivo de que les ha llevado a realizar esta investigación: “Nuestro objetivo era descubrir por qué la selección evolutiva, que es de una eficiencia despiadada, permite la existencia de los machos, cuando un sistema en el que todos los individuos produzcan crías sin sexo, como ocurre en las poblaciones de hembras asexuales, sería mucho más eficaz para producir una mayor descendencia”.

El estudio se ha realizado mediante el estudio de los llamados escarabajo castaño de la harina, o Tribolium, tras investigar durante diez años a dos grupos diferenciados. Ambos grupos vivieron con las mismas condiciones, con la salvedad en la intensidad de la selección sexual de los mismos. El estudio demostró que el grupo en el que había una mayor selección sexual mostraba una mayor aptitud evolutiva y resistencia a la extinción hasta 20 generaciones posteriores antes de que se les empezasen a imponer condiciones endogámicas. En el grupo en el que la selección sexual no existió, los problemas de salud comenzaron rápidamente.

“Las conclusiones de este estudio apoyan también la idea de que el sexo persiste como el método predominante de reproducción porque permite que actúe la selección sexual. En los casos en los que no hay reproducción sexual las poblaciones acumulan mutaciones dañinas, que con el paso de las generaciones las acercan cada vez más a la extinción. La selección sexual ayuda a eliminar más fácilmente esas mutaciones y con ello las ayuda a persistir contra la amenaza de la extinción”, concluye Brent Emerson.

Vía | CSIC
Fotografía | Shemsu.Hor

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